Serpentina, piedra verdosa con puntos negros, compacta, poco dura, suave al tacto, y, á semejanza del marmol, susceptible de hermoso pulimento.
Topacio, piedra preciosa, trasparente, brillante, muy dura, de color comunmente amarillo rojizo ó de oro, aunque los hay de otros matices: se hallan Topacios en el Brasil.
Turquesa, piedra preciosa, de color anaranjado, sin trasparencia, lustrosa, medianamente dura y capaz de recibir un hermoso pulimento: es propia de México y del Brasil.
Venturina, especie de piedra color de café tostado y llena de pintas doradas.
Zafir ó Zafiro, piedra preciosa de color cerúleo, que algunas veces tiene varios puntillos dorados, y otras inclínanse algo á purpúreo.
La América tiene también la planta marina llamada Coral, rojo y blanco, que se encuentra en Portobelo y en aquella costa donde estuvo la antigua ciudad de Nombre de Dios. Es estimado para elaborar collares, pulseras, aretes y otros vistosos adornos de las mujeres.
REINO VEGETAL
Es tan rico, tan variado, soberbio y maravilloso el Reino Vegetal, que se puede decir que la América, principalmente la Meridional, es el jardín botánico más proveído del Orbe entero, pues su suelo tan privilegiado por la mano del Supremo Hacedor, tiene muchas plantas medicinales, aromáticas y de otras especies, desconocidas en los Continentes del Antiguo Mundo. También es riquísima por las maderas que encierran sus zonas forestales, ofreciendo, todo, en una palabra, un panorama estupendo, desordenado y grandioso, cuya vigorosa vegetación causa una admiración profunda.
Un sabio peruano contemporáneo, ha dicho: «El botánico y el zoologista se han limitado sólo á recorrer, por caminos trillados, esos espaciosos bosques impenetrables hasta para los rayos del sol que los vivifica, y seguras guaridas de animales é insectos.»
A lo que nosotros agregamos: Por lo inmenso de las riquezas del Reino Vegetal, sensible es, que no se haya dedicado una pequeña parte de los grandes tesoros que se han sacado de América, para fundar academias de naturalistas botánicos que se hubieran dedicado al estudio y descripción de esas mismas riquezas derramadas con tanta liberalidad, por la mano del Criador, en tantos vírgenes y tupidos bosques; porque la ciencia de la botánica estaría hoy en posesión de las virtudes, propiedades y aplicaciones de muchas nuevas plantas, que permanecen desconocidas aún.