Como don Salvador Brau con sobria frase y robusta argumentación[[315]] desvanece esa nebulosidad, hacemos nuestras sus palabras. Dice el sagaz y circunspecto investigador:

“La isla de Puerto-Rico afecta topográficamente la figura de un paralelógramo irregular. Los dos ángulos orientales se comprenden en las Cabezas de San Juan al nordeste, y el cabo de Malapascua al sureste, y los dos occidentales se determinan por el cabo Rojo al suroeste y la punta Boriquén al noroeste.—En una derrota que se inicia por Malapascua, y mantiene su trayectoria de este á oeste, hasta el cabo Rojo, y de aquí ha de enderezar el rumbo al norte, recorriendo el canal llamado hoy de Santo-Domingo en solicitud de Samaná, ¿cuál ha de considerarse el último ángulo occidental de Puerto-Rico sino la punta Boriquén?

¿Está situado Mayagüez en ese ángulo? No: Mayagüez no ocupa ángulo alguno en nuestras costas; la orientación de su ensenada es franca al oeste, y su emplazamiento ocupa el centro de la costa occidental. En el último ángulo se encuentra la rada comprendida entre el cabo de San Francisco y la punta Boriquén, rada que abarca dos poblaciones: Aguada, la tercera de la isla por su antigüedad y Aguadilla, segregada modernamente de la primera.”

El padre Nazario, estudiando[[316]] ese ÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTAL de que habla Pedro Mártir de Anglería, asevera que “debe ser el formado por las líneas de las costas meridional y occidental de la Isla, contándose en la distancia media entre el Cabo Rojo y el Cabo Aguilas”. Y no pudiendo meter la gran flota del Descubridor en la ensenada de BOQUERÓN por ser contrario á la tesis que sustenta se va á Roma por todo y asegura[[317]]:

“Es imposible desconocer que los dos desembarcos, el de Chanca y el de Pedro Mártir fueron en el mismo costeo por la banda meridional; que el referido por éste se localizó en el extremo occidental de la costa meridional: luego el primer fondeo referido por Chanca se verificó al oriente del segundo; luego Colón, por primera vez, arribó á un puerto de la costa Sud.”

Esta manera de discurrir, á pesar de la dialéctica, no es batirse en retirada sino á la desbandada. Con aceptar una arribada á Mayagüez y otra á Aguada tendríamos cuatro anclajes y todos en paz; pero surgiría un nuevo conflicto ¿dónde fué que estuvo el crucero los dos días?

Y según los comisionados, licenciado Santa Clara y presbítero Ponce de León[[318]] á Aguada arribó el capitán Juan Ponce, por vez primera, al verificar su empresa de conquistar y poblar el Boriquén en 1508. Cuando en 1510 le fué imposible á Cristóbal de Sotomayor levantar un poblado en las cercanías de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, se replegó, atravesando la cordillera de montañas de Añasco, á inmediaciones de Aguada y fundó á Sotomayor, que destruyeron los indios en el levantamiento general de 1511. Aguada se llamó la nueva aldehuela de 1585, hoy villa, siendo sus habitantes moradores de aquel poblado ó costa y vecinos de San Germán, como los de Arecibo en 1616 eran todavía moradores de la ribera del Arecibo y vecinos de la Capital.

Esto, en lo que tiene relación con los VISITADORES, veamos ahora cómo estaban situados los VISITADOS.—Refiere don Fernando Colón[[319]] que la armada del Almirante, terminado el costeo del archipiélago Las Vírgenes,

“aportó á la isla que llamó San Juan Bautista, que los indios llaman Boriquén, y surgió con la armada en una canal de ella á Occidente, donde pescaron muchos peces, algunos como los nuestros, y vieron halcones[[320]] y parras silvestres[[321]] y más hacia Levante fueron unos cristianos á ciertas casas de indios, que según su costumbre estaban bien fabricadas, las cuales tenían la plaza y la salida hasta el mar, y la calle muy larga, con torres de caña á ambas partes, y lo alto estaba tegido con bellísimas labores de plantas y yerbas, como están en Valencia los jardines, y lo último hacia el mar era un tablado en que cabían diez ó doce personas, alto y bien labrado.”

De la narración del hijo del Almirante, que concuerda con la de Pedro Mártir de Anglería, se desprende que en la costa boriqueña, á donde aterró Cristóbal Colón y sus compañeros en el segundo viaje, existía un poblado de indios, los cuales huyeron atemorizados á sus bosques al sentir la presencia de los extraños visitantes. Hemos dicho que esa arribada ó desembarco tuvo efecto en el último ángulo occidental de la isla; y en esa herradura marítima desembocan varios ríos, entre ellos el Culebrinas. Y según otras investigaciones históricas[[322]] tenemos, que á orillas del Culebrinas, junto al mar, tenía el régulo Aymamón su villajo; ranchería, que según la descripción de don Fernando, recuerda las visitadas por Livingstone á orillas del Zambesis y las descritas por Stanley al explorar los territorios centrales del Continente africano.