Este argumento es del mismo género que el de la frase Á PONIENTE, una vacilación, una sutileza, batirse en retirada. Aquí ya se prescinde de cronistas y cartógrafos y se entra en suposiciones.

Cuvier[[329]] hablando de los LITÓFITOS dice que en la zona tórrida sus troncos pétreos se entrelazan formando rocas y arrecifes, y elevándose hasta flor de agua, cierran la entrada de los puertos y tienden lazos terribles á los navegantes. Conocido es el trabajo de estos obreros del mar; pero como observa el doctor Hoefer[[330]], estudiando los Viajes de Kotzebue de 1815–1818, el desarrollo de los bancos madrepóricos es en general extremadamente lento. Y el ilustre Dana[[331]] estima el crecimiento de estas masas, por término medio, en tres milímetros anuales. Esto sin contar que los políperos se alejan de los sitios marinos á donde tributa al mar una corriente de agua dulce. Puerto-Rico se compone de un núcleo de carácter granítico, rodeado de terrenos de transición, calcáreos y pirógenos. Y así como las pequeñas islas volcánicas, que se extienden desde Trinidad hasta las Vírgenes, constituyen el último período de los anales físicos del Archipiélago antillano, las masas calcáreas corresponden á períodos más antiguos y prolongados (período terciario). De manera que á excepción del limo arrojado en el puerto por el río Yagüez y esparcido por las marejadas del Oeste, las escolleras y accidentada costa occidental de la Isla y, por lo tanto, la de Mayagüez, así como el submarino piso donde acumulan los políperos su lento trabajo de rocas madrepóricas, son muy anteriores, y CON MUCHO TIEMPO, á la época en que Colón avistó á Boriquén; cuyos aborígenes se encontraban en el estado de sociedad correspondiente á la época de la piedra pulimentada (período contemporáneo).

Ahora bien, el lugar en que radica Mayagüez debe haber sido en pasados tiempos lugar pantanoso ó encharcado, y sin condiciones para establecer un caserío, ateniéndonos á la etimología del vocablo y al estado actual de aquellas costas. No dicen los cronistas, que en aquel sitio hubiera ranchería alguna de indígenas, y por otra parte nos aseveran que el cacique URAYOÁN, el señor de YAGÜECA, vivía á las márgenes del río GUAORABO (río de Añasco), en cuyas aguas se hizo el experimento de la mortalidad de los españoles con el infeliz Salcedo. Lo que prueba que el cacique de la comarca mayagüezana era el régulo URAYOÁN, y que éste no vivía en la costa, sino internado, y probablemente en las cercanías del lugar donde el teniente de Ponce de León, don Luis de Añasco, fundó la aldehuela, que andando el tiempo había de llevar su nombre, y que dista más de una legua del mar[[332]].

Militan, pues, en contra de la tesis sustentada por los escritores de la ciudad del Oeste, las malas condiciones comarcanas de aquella región, la etimología del vocablo, la carencia de cacique propio, y el no asignar los cronistas ya citados ranchería alguna indígena en la playa mayagüezana.

Además, si en ella hubiera existido esa pintoresca aldehuela, descrita por don Fernando Colón, ¿cómo no replegarse á sus cercanías don Cristóbal de Sotomayor al levantarse el poblado de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, dada la proximidad de Mayagüez? Por el contrario, los pobladores levantan desilusionados sus viviendas, atraviesan las serranías con múltiples trabajos y van á fundar el nuevo poblado en las inmediaciones de Aguada. Y en estos contornos, á la desembocadura del Culebrinas, nos dice la historia estaba el aduar ó ranchería del cacique AYMAMÓN.

Algunos escritores modernos han opinado, que MAYAGÜEZ fué el nombre de un cacique; pero no descansa esta suposición en ningún cronista. En cambio Oviedo[[333]] dice:

“En la mesma costa de Poniente están Mayagüex é Corigüex, ríos, é más adelante está la punta que llaman el Cabo roxo”.

Oviedo, el más antiguo cronista de Indias, considera, pues, que el vocablo MAYAGÜEZ estaba aplicado á un río, de donde pasó á la comarca que hoy le lleva. Pudiera también del río haber pasado á un jefe indio, y algunos ejemplos podríamos presentar tomados de las crónicas indígenas; pero, en el presente caso, no lo dicen los antiguos escritores, como han tenido, por otra parte, la particularidad de señalarlo cuando ha ocurrido tener un mismo nombre el río y el cacique.

Respecto á escribir el nombre Mayagüez con X al final, hoy transformada en Z, hay que tener en cuenta que los colonizadores habían introducido la corruptela en muchos vocablos indígenas, por lo cual los escritores de aquella época usaron indistintamente las letras X, J, S, Y, Z. Así escribieron COROJ, COROX, COROSO y COROZO, así como JAGUA, YAGUA, XAGUA y SAGUA. Y otras veces sustituían el nombre indio por una palabra castellana. El mismo Oviedo habla de AGUADA y CULEBRINAS, sin citar los vocablos indígenas que fueron reemplazados por estas voces genuinamente españolas.

Escribiendo sobre el río MAYAGUEX de Oviedo, Juan de Laet (1640) y Navarrete (1825) cambian la X por S y anotan MAYAGUES, y Torres Vargas (1646), hablando del mismo río cambia la X en Z y escribe MAYAGÜEZ, cuya ortografía ha prevalecido.