Cuatro hachas de piedra.
Dos pedrezuelas agujereadas, para colgar al cuello.
Posteriormente, don Jorge Látimer siguió enriqueciendo su colección arqueológica, habiéndola regalado después á Smithsonian Institution, museo nacional de los Estados Unidos.
En 1876, Otis T. Mason hizo un estudio especial de esta Colección[[50]], la que en 1903 tuvimos el gusto de ver detenidamente en aquel hermoso centro de Prehistoria antropológica.
En esa misma Exposición y según la citada Memoria descriptiva del señor Viña, presentó don José Julián Acosta varios objetos, pertenecientes á muchos indígenas puertorriqueños, y fueron:
Dos ídolos de piedra, afectando la forma de serpiente enroscada, sobre la cual se adapta una especie de cara con ciertos rasgos de fisonomía humana. Encontrados en Yauco.
Un ídolo de piedra, que representa una figura extraña, porque en su conjunto participa de la del hombre y de la del mono. Se encontró en tierras de un ingenio de Ponce.
Un hacha de piedra.
Los Jesuitas tenían, allá por los años de 1865, en el museo del Seminario-Colegio de la calle del Cristo, en San Juan, una colección de collares, ídolos, hachas y otros objetos de piedra, pertenecientes á los indígenas. Entre todos estos objetos recordamos, por haber estudiado nuestro Bachillerato en dicho Colegio, que llamaban la atención las bandas ó collares pétreos de tres tamaños.
El doctor don Agustín Stahl[[51]] poseía en el inmediato pueblo de Bayamón, una variada colección arqueológica, que ha cedido al museo de New York. El señor don Eduardo Neumann[[52]] ha cedido también los valiosos objetos prehistóricos que poseía, á Smithsonian Institución de Washington.