Buitío.—Véase Bohique.

Buba.—Dice Gomara: “Probó la tierra (Haytí) á los españoles con muchas maneras de dolencias, de las quales dos fueron perpétuas: bubas, que hasta entonces no sabían qué mal era; é mudanza de color en amarillo, que parecían azafranados.” Y más adelante añade: “Desde aquella fortaleza (Santo Tomé del Cibao) salían los cristianos á tomar vituallas; é arrebataban mujeres, que les pegaron las bubas”. Roderico Diaz ó Rui Diaz (1550) atribuye á la llegada de Colón á Barcelona, después de su primer viaje, la aparición de una epidemia de bubas. Bachiller y Morales toma de Capmani en Questiones críticas sobre varios puntos, 1808, que á su vez lo toma de Rui Díaz de la Isla (1534), que los indígenas de la Española llamaban á las bubas buavnara. Las Casas reconoce la sífilis entre los haytianos y escribe: “Dos cosas hobo é hay en esta Isla, que en los principios fueron á los españoles muy penosas: la una es la enfermedad de las bubas, que en Italia llaman el mal francés, y ésta sepan que fué de esta Isla. Yo hice algunas veces diligencias en preguntar á los indios desta Isla si era en ella muy antiguo este mal, y respondían que sí, antes que los chrystianos á ella viniesen”. Oviedo también atribuye la sífilis á Haytí. El cronista de Sevilla don José Velazquez y Sanchez, en sus Anales epidémicos, impresos y publicados en 1866, asegura erróneamente que la voz buba es americana. El vocablo es español: viene de bubón, en griego bwboón. En una carta de Pedro Mártir de Anglería (Opus epistolarum Petri Martyris Angleri. Mediol. nº 1. lib. II. epist. 67) y que lleva fecha de 1489, se lee: “Me escribes, que la enfermedad especial de nuestra época, es llamada en español bubas”. Queda, pues, fuera de dudas, que el vocablo no es americano. La cuestión del origen de la sífilis ha sido muy discutida. Han sobresalido tres opiniones: la importación del virus de América; el desarrollo expontáneo; y el origen antiguo. En una sepultura de la edad de la piedra pulida, Mr. Pruniéres, de Marvejols, ha encontrado cráneos sifilíticos. El Dr. Parrot ha reconocido cráneos mexicanos, anteriores á la conquista española, con lesiones características de sífilis hereditaria. La enfermedad, por lo tanto, se pierde en la noche de los tiempos, porque también se encuentra en China, dos mil años antes de Jesucristo, según Letourneau. Este estigma ha sido común á los tres grandes troncos de la especie humana, blanco, amarillo y negro, desarrollándose en los respectivos continentes, con variedades morfológicas. Véase Yaya.

Buaynara.—Véase Buba.

Buruquena.—Cangrejo pequeño de orillas de ríos y quebradas. Debe escribirse burukena.

Buticacu.—Ojos zarcos. Las Casas (t. V. p. 488) dice: “Las injurias, que entre sí unos á otros, cuando reñían é más airados é turbados estaban, é contra quien se enojaban, decían por injuriallo é hacelle mayor daño, eran, si tenía los ojos zarcos, buticaco, conviene á saber: andá, que tenéis los ojos zarcos; si los tenía negros, xeyticaco; é si le faltaba algún diente, mahite.”

Buvavbá.—Pueblo haytiano, que tenía un zemí célebre, llamado Zemí de Buyaybá, por otro nombre Baybama. Las Casas escribe Vaybrama (t. V. p. 471).

Baybama.—Véase Buyaybá.

Bahomamey.—Barrio de San Sebastián, en Puerto Rico.

Biáfara.—Corrupción de Biajara, pequeño lugar de los campos de Arecibo, en Puerto Rico.

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