[26] Un bel fuggire che un bravo combattere e perdersi á fatto. (Antón Cirni Corso.)

[27] Carrelières, Histoire de l'enterprise.

[28] Según Cirni Corso, único que recogió pormenores.

[29] La escuadra de Sicilia siguió el ejemplo de la Real, embarrancando en los Gelves y rindiéndose sin resistencia.

[30] Herrera, lib. II, cap. II, sube á 25 las naves apresadas. Otros anotan 28 galeras, una galeota y 27 naves apresadas. Castillo refiere que se perdieron en el combate 19 galeras, á saber: 4 de Juan Andrea Doria, 5 de Nápoles, 2 de Sicilia, una de Mónaco, 2 del Papa, una del Marqués de Terranova, 2 de Florencia, una de Antonio Doria y una de Mario. No incluye en el número otras siete galeras que, acertando con el canal, se refugiaron por el pronto bajo los cañones del fuerte; mas al fin se perdieron con éste.

[31] Felipe II, tomo I, pág. 296.

[32] Herrera, lib. II, cap. II.

[33] Corrales dice que un siciliano, que se llamaba el capitán Sebastián, ofreció destilar agua del mar, por lo que le prometió Don Álvaro 500 ducados en dinero y 200 de renta. Diego del Castillo amplía que el inventor siciliano se nombraba Sebastián Poller, y conforma con la utilidad que reportaron los alambiques, produciendo 25 barriles diarios de agua, mientras hubo combustible.

[34] Pág. 274, en el citado tomo de la Colección de libros españoles raros ó curiosos.

[35] Diego del Castillo emplea la misma frase, pero en distinto lugar. Dice que en la retirada de la armada turca tocó en un punto de Sicilia llamado la Brúxula, entre Cabo Passaro y Augusta, por hacer aguada, y el Capitán español Sayavedra, que allí se hallaba, fué con salvoconducto á la galera Real del Bajá, con propósito de hacer algún rescate. Vió allí á D. Sancho de Leyva, D. Berenguer de Requesens y D. Juan de Cardona, que le recibieron con lágrimas en los ojos, y mirando á D. Álvaro de Sande, vió que con alegre semblante reía. Preguntándole el Capitán Sayavedra cómo, estando en aquella prisión, estaba con tan buen ánimo, le respondió: «Señor Capitán, llore quien se ha perdido mal, que yo, si he perdido la libertad, he conservado la honra, habiendo hecho en esta jornada lo que era obligado á Dios y á mi Rey, y como hombre he de pasar las adversidades y trances de fortuna.»