Otra especie consigna Diego del Castillo: que los Bajás que asisten en el Diván prometieron á D. Álvaro honores y riquezas si se quería volver turco, y de no ser así, que sirviese al gran Señor contra el Sofí, sin dejar la ley que tenía; y viendo la poca estima que de ellos y sus promesas hacía, condenáronle á cortar la cabeza, y le sacaron luego á caballo muy acompañado de ejecutores; pero el Sultán dió contraorden, mandando llevarle á la torre del Mar Negro, donde estuvo con un criado y un capellán hasta que Dios fué servido darle libertad.
Corrales asegura que en una historia de la jornada que D. Álvaro escribía en la torre, auxiliado de este capellán, llamado Carnero, tenía puesto que le ofrecieron el gobierno de Egipto con 50.000 ducados de salario, si renegaba de la fe cristiana. Créaselo quien quisiere, añadía. Lo cierto es que en el memorial dirigido al Rey nada escribe D. Álvaro de esto.
[36] Memorial histórico español, publicado por la Real Academia de la Historia, tomo XI: Madrid, 1859, fol. 43.
[37] Murió en Constantinopla.
[38] Academia de la Historia, Colección Salazar, G-64.
[39] Biblioteca de Marina, Colección Navarrete, T-4, núm. 13.
[40] Brechas.
[41] Original en la Academia de la Historia, Colección Velázquez, T-36, est. 22, gr. 4, núm. 75.
[42] Al margen dice el Duque: «Las compañías del tercio de Sicilia eran doce, y los soldados más de dos mil.»
[43] Al margen dice el Duque: «Este motín fué uno de los principales disturbios que hubo en esta jornada, porque se detuvieron estos soldados sin embarcarse quince ó diez y seis días, que cierto no era tiempo de hacer nuevos capítulos con ellos, pues al fin de la jornada bastara que se hicieran, y fuera más seguro y más á provecho de su Maj. por los muchos que suelen faltar en la guerra, de más que con la ganancia que se esperaba, ó con no habellos menester, se hiciera mejor lo que se pretendía dellos, así de las pagas ordinarias como de las ventajas.»