La armada tardó allí tres días: de aquí licenció el Bajá dos fragatas que había días que tenía. Eran venidas á rescatar cristianos. Tratóse si se engolfarían de allí para Levante; y por la falta que tenían de vituallas, Cara Mustafá fué de parescer que viniesen por la vía de Malta y Sicilia y costa de Calabria, por respeto del agua, por la mucha gente que llevaban. Poniéndose á atravesar un golfo de 700 millas y más, aventuraban perder mucha gente de sed, y así acordaron de venir á Malta y hicieron agua en el Gozo y todo el daño que pudieron en la campaña, matando todas las bestias que hallaron para comer y las de servicio, sin cuatro ó cinco hombres que prendieron.

Otro día echaron gente en Malta y volviéronse luego á embarcar con pérdida de gente, por estar los de la isla apercibidos y con caballería, ques lo que más temen los turcos. El Bajá tiró luego á recoger y se levó. Pasó junto al castillo, de donde tiraron muchas balas. Las galeras de Malta salieron á hacer lo mismo, pero no hicieron daño ninguno.

El Bajá porfió á engolfarse desde allí, y habiendo caminado un día y una noche se volvió un temporal contrario que les hizo volver á Sicilia. Amaneció á Cabo Páxaro y Zaragoza, y pasó tan junto á esta ciudad, que le tiraron mucha artillería, pero no que le hiciese daño. Metióse aquella noche en un puerto questaba entre Agusta y Zaragoza. Aquí echaron menos seis ó siete galeras que se habían apartado del armada.

Otro día salieron á hacer agua ocho millas de allí, y en tomándola se hicieron á la vela: se fueron su camino. Como fueron 20 millas en mar comenzaron á meterse unas burrascas con viento contrario, por lo que se tornó al mismo puerto. Esta vuelta fué por mal de Agusta, que fueron otro día de mañana á ella y saquearon lo que hallaron dentro y metiéronle fuego por muchas partes. La gente toda se había huído. Aquí y donde se hizo el agua se perdieron algunos turcos por haber entrado mucho en la isla.

Tornó una fragata, que había venido al pasar de Malta la armada, á tratar rescates de unos sobrinos del Maestre en cambio de otros turcos que la Religión tenía.

A los 21 de agosto partimos de Agusta, y diciendo que habían de ir á la Fosa de San Juan á rescatar, la armada pasó á vista de Catania y aquella noche llegó á Cabo de Espartivento. Se fué sin detenerse, costeando la Calabria, hasta Cabo Blanco, de donde se engolfó sin hacer agua, aunque había galeras que tenían necesidad dello.

A los 25 tomó tierra en la isla de Paesa, que está entre la Previsa y Corfú. Otro día por la mañana envió 22 galeras á Lepanto por bizcocho, y con las demás se fué el Bajá á la Previsa, donde entró con la solenidad que en Trípol. De aquí envió el escribano del atarazonal al gran Turco á darle aviso de su venida y de la vitoria. Aquí hallamos las galeras que se habían perdido del armada. Aquí despalmaron todas las galeras, y á los 2 de septiembre partieron. Otro día vinieron á la isla de Chefalonia y de allí al Zante, mostrando la vitoria que traían. De allí vinieron á Modón, donde estuvimos dos días esperando las galeras que habían ido por el bizcocho, y como tardaban, nos partimos sin aguardarlas. En el camino tuvo nueva el Bajá de las galeras de cristianos. Apartóse con hasta 30 galeras en busca dellas: las demás se fueron costa á costa sin perder camino. Juntáronse con ellas otro día las que venían con el bizcocho, y al Cabo de Santángel, dende á cuatro días, se tornó el Bajá á juntar con ellas sin haber visto galeras de cristianos.

De aquí vinieron á los castillos á los 13, donde se hizo muy gran fiesta ansí en los castillos como en las galeras. De aquí fuimos á Galipol, donde licenció el Bajá las galeras de Rodas y de Metelín. Envió á Alí Portu con 15 galeras por guardia del Archipiélago.

En viniéndole la orden, se partió para Constantinopla, donde entramos á los 27 de septiembre. Entró la Real delante, con todas las galeras de fanal en su hilera, con muchas banderas y estandartes arbolados, arrastrando los nuestros como solían. Tras éstas venían todas las galeras de la presa. Todo el resto de la armada venía de retaguardia.

Como llegaron al paraje de las casas del gran Turco, que nos vía venir de una ventana, dispararon todas mucha artillería, ansí las de la presa como las otras, dando los turcos muy gran grita y alarido. Dende á un rato tornaron á disparar toda la artillería. Otro día por la mañana vino el gran Turco en una fragata á ver las galeras y hiciéronle muy gran salva.