18. Había ochenta y un días que el armada estaba allí, y viendo que ya me faltaba el agua y no la había para poder dar más ración que dos ó tres días, determiné de salir á dar la batalla, como lo había propuesto desde el principio, y ansí, dejando la parte por donde más fácilmente y sin peligro de ser sentido podría salirme, paresció mandar abrir una puerta que estaba tapiada á la parte de la marina y sacar por allí la gente, porque bajando la mar había harta plaza para ponerla junta, y en aquella parte no hacían centinela los turcos, y por todas las otras partes las tenían pegadas con el fuerte y era imposible salir un hombre sin que fuese sentido, y dí orden que seis capitanes de todas naciones tomasen la vanguardia con 300 soldados, é que yo con la demás gente é capitanes é hombres particulares, que serían otros tantos, los seguiría, dejando algunos capitanes á la retaguardia con orden que hiciesen caminar adelante la gente y degollasen á todos los que se retirasen, y á mí el primero si lo hiciese, porque aquella salida no era para volver al fuerte sin victoria, y esto, poniéndome yo á una parte de la puerta y á la otra Maroto, Sargento mayor de la infantería española de Nápoles, lo estuvimos diciendo á toda la gente que salía. Ordené que la vanguardia acometiese y caminase derecho á las tiendas donde decían que alojaba el Bajá y Dragut, é que yo iría á una tienda grande que estaba más á la marina, donde los turcos hacían guardia á la artillería, é que rota aquélla me iría á junctar con la vanguardia, é todos en un cuerpo iríamos ejecutando la victoria degollando toda la gente que hallásemos hasta el caballero de San Juan, é que tenía por cierto que si acertábamos á degollar alguna de las cabezas, el campo se retiraría, é que si no, no se podía dejar de hacer tanto daño en los turcos que no fuesen forzados á recogerse más de lo que estaban, é darnos lugar para salir á tomar agua.

19. Estando sacando la gente dos horas antes que amanesciese, é que estaría del fuerte fuera más que la mitad, fuimos sentidos de los turcos y tocaron á arma, é por no dar lugar á que se recogiesen, ordené que la vanguardia partiese, é yo con obra de 60 hombres seguí el camino que había determinado, dejando atrás los capitanes que arriba digo, así para que hiciesen á la gente que iba saliendo que me siguiese, como para que hiciesen lo que tengo dicho, después de salida toda la vanguardia de á camino por donde le había yo ordenado, é rota la guardia de algunas trincheas, llegaron á las tiendas donde iban, é yo con la poca gente que me seguía rompí la guardia de la artillería, y pasando algunas trincheas para irme á junctar con la vanguardia, estando ya muy adelante, me dió voces Perucho de Morán Ricardo que dónde iba, que no me seguía nadie, é que la avanguardia se le iba dando la carga los turcos, y hallándonos solos el dicho Perucho y el Sargento mayor Maroto, que fueron los que no me desampararon, y estando irresolutos de lo que podíamos hacer, por ser imposible tomar el fuerte, por estar ya entre él y nosotros muchos turcos, el Perucho me dijo que le siguiera, que él me llevaría por parte que me pudiese salvar en nuestras galeras, é ayudándonos la escuridad de la noche lo hizo é me llevó á ellas, siguiéndonos algunos turcos, é peleando con ellos fué herido y preso el dicho Sargento mayor Maroto, y dél supo el Bajá Piali que yo estaba en las galeras, donde después, hasta que fuí preso, me dió una recia batería. Matáronme aquella noche al Capitán Alonso Golfín, que era mi primo hermano, yendo conmigo, y á otros caballeros muy deudos míos.

20. Como llegué á las galeras, envié un soldado que fuese á nado al fuerte para que diese aviso que yo estaba allí, y escribí al Contador Juan del Arcón que hablase á los capitanes y de mi parte les dijese que yo estaba en las galeras y que les rogaba se entretuviesen sin rendirse hasta que yo fuese, que lo haría en cresciendo la mar; y aunque es bien verdad que era imposible tenerse el fuerte y dejarse de perder aquel día ó el otro á más tardar, tengo con mucha razón queja de algunos capitanes que, no observando mi orden y sin darme parte, ni á algunos de los capitanes que estaban en el fuerte, no solamente eligieron y nombraron por Gobernador para que rindiese el fuerte al Capitán Rodrigo Zapata, que al presente está en esta corte, y él lo aceptó, pero aun por su orden, como paresce por unos carteles que el Capitán Juan de Zayas le ha puesto. Le salieron á rendir el Capitán Juan de Funes y otros, sin querer esperar lo que yo les quisiese dar, ni hacerme saber ninguna cosa, estando tan cerca dellos, y por ello el Bajá les dió libertad gratis, y después vinieron á esta corte y V. M. les hizo merced.

21. Después que fué rendido el fuerte, los turcos fueron á combatir las galeras en que yo estaba, é como del fuerte no me ayudasen, la gente dellas desmayó de manera que, echándose casi todos á la mar, no queriendo pelear, fuí preso sin poder hacer mucha resistencia. Habrá V. M. entendido sumariamente por esta relación las cosas de la jornada de Trípol que tocan á mi particular, de los cuales he querido informar á V. M. por las causas que al principio della digo; é para que entienda que en ello no hice cosa por la cual merezca reprensión, antes por el haber quedado en aquel fuerte sin tocarme, con sólo celo de servir á V. M. é por entretener todo el verano aquella armada que tanto daño pudiera haber hecho, como lo hizo, me paresce que todos los servicios que hice al Emperador nuestro señor y he hecho á V. M. no merescen la recompensa que sólo éste. É así yo venía muy confiado de que V. M. me haría mucha merced, considerando todo esto, y lo estoy de que informando y desengañándose de que en las cosas que se me han puesto hay más pasión que razón, me la hará, y estoy cierto que ningún asedio de tierra ha habido de muchos años á esta parte donde tanto se haya peleado, y que con tanta extremidad de necesidad y trabajos se haya entretenido tanto el enemigo, y así lo hallarán todos los que sin pasión lo quieran mirar y considerar.

Por tanto, á V. M. humildemente suplico mande hacer información de cómo es verdad todo lo contenido en ésta mi relación, y nombrar persona para ello que sea de confianza, para que por ella conste á V. M. ser verdad todo lo que en ella digo, y lo que algunas personas con dañada intención y malíbula voluntad de mí han dicho, queriendo inturnar los señalados servicios que á V. M. he hecho, así en esto como en otras cosas, maculando mi honra é reputación, ser falsedad muy notoria, en lo cual recibiré muy particular merced de V. M., é ofrezco á dar la dicha información ante V. M. ó ante la persona que V. M. nombrare.


EPIGRAMA