El cirujano se inclinó sobre la cama y levantando la mano izquierda de la difunta: —Siempre la misma historia!.. —dijo balanceando la cabeza; —á lo que veo, no tiene recomendacion. Vamos, buenas noches!..

El facultativo se fué á comer y la enfermera recurriendo de nuevo á la botella, se sento en una silla baja delante del fuego, y emprendió la tarea de vestir al niño.

Que efecto notable del poder de la vestidura ofrecia en este instante el pequeño Oliverios Twist! Envuelto en el cobertor que hasta entonces habia formado su unico vestido, hubiera podido ser el hijo de un noble señor, asi como el de un pobre mendigo. El hombre mas presumtuoso que no le hubiera conocido, hubiera tenido mucho embarazo en señalarle un rango en la sociedad. Pero apenas fué embozado en la vieja tela de indiana, vuelta de un color indecifrable á fuerza de servir; cuando se halló como quien dice empaquetado y rotulado, se encontró de pronto en su esfera: esto es el pobre niño de la parroquia, el huérfano de la casa de caridad; mas tarde el humilde galopo reducido á faltar de lo mas estrictamente necesario; destinado á los golpes y á los malos tratamientos; despreciado de todo el mundo, y por nadie compadecido.

Oliverio chilló bastante alto. Si hubiera sabido que era huérfano, abandonado á la merced de mayordomos, é inspectores, tal vez hubiera gritado mas fuerte.

CAPÍTULO II.

DEL MODO CON QUE FUÉ CRIADO OLIVERIO TWIST, DE SU INFANCIA, DE SU EDUCACION.

DURANTE los ocho ó diez primeros meses, Oliverio fué víctima de un curso sistemático de engaños y de decepciones: fué criado con la papilla. Las autoridades de la casa de la caridad, espusieron fielmente á las autoridades de la parroquia el estado raquitico del huerfanito, causado por la privacion de un alimento natural. Las autoridades de la parroquia, pidieron informe con dignidad, á las autoridades de la casa de la caridad sobre si en la dicha casa habria alguna muger que se hallase, en estado de prodigar al parvulillo el consuelo y el alimento de que tenia necesidad; y atendida la respuesta negativa hecha humildemente por las autoridades de la casa de la caridad, las autoridades de la parroquia siguiendo el impulso de su corazon en favor de la humanidad doliente, resolvieron de comun acuerdo, que Oliverios seria arrendado; ó hablando mas claro, que seria enviado á dos ó tres millas lejos, en una sucursal de la casa donde veinte ó treinta jóvenes, infractores de la ley sobre la mendicidad, se revolcaban todo el dia sin riesgo de ser incomodados por el exceso de alimento ó por la estrechez de vestidos. La direccion de esta sucursal estaba confiada á los desvelos del todo maternales de una vieja que recibia á los jóvenes culpables á razon de O 75 c. por semana, cada uno.

Quince sueldos por semana, por el alimento de un niño forman todavia una suma demasiado redonda. Se pueden procurar muchas dulzuras con 15 sueldos, las suficientes al menos para sobre cargar el estomago hasta caer enfermo. La vieja en cuestion sabia muy bien lo que convenia á los niños, y aun mas lo que le convenia á ella misma; de consiguiente, se apropiaba para su uso propio la parte mayor de sus reditos semanales y sometia á la generacion creciente de los pobres de la parroquia á una pitanza, todavia mas flaca que la que se les daba por buena parroquialmente; encontrando por este medio en el abismo del cálculo mas profundo, un abismo mas profundo todavia, y dando prueba de vastos conocimientos en la filosofia experimental cuya práctica llevaba tan lejos.

Todo el mundo sabe la historia de ese filósofo experimental que habiendo encontrado el medio de hacer vivir un caballo sin darle de comer, hizo el ensayo con el suyo llevándole hasta no comer mas que una hebra de paja por dia, y del que sin duda hubiera hecho el animal mas ligero y vivaracho no dándole absolutamente nada, si la pobre bestia no hubiese tenido la humorada de morirse cabalmente veinte y cuatro horas antes de recibir su primer pienso de aire puro.

Por desgracia de la filosofia experimental de la vieja de los tiernos cuidados á quien fué confiado Oliverio Twist, un resultado semejante acompañaba ordinariamente á su sistema de operacion; porque desde el momento en que un niño habia llegado al punto de poder existir con la mas minima racion del mas flaco alimento posible, sucedia por una de estas fatalidades perversas de la suerte y esto, ocho veces sobre diez que caía enfermo de necesidad y de frío, ó bien se tumbaba en el fuego por falta de vigilancia, ó bien se ahogaba por accidente; en el uno ó en el otro de cuyos casos el pobre pequeñuelo iba cuasi siempre á reunirse en el otro mundo con los padres que no habia conocido jamás en este.