Nancy trajo al momento una botella que tomó de una alacena en la que habia muchas otras que parecian contener diferentes licores y Sikes habiendo llenado un vaso de aguardiente dijo al judío que lo bebiera de una vez.

—No: gracias Sikes, tengo bastante! —dijo Fagin, volviéndo el vaso sobre la mesa despues de haber pasado solamente los labios por el borde.

—Teneis miedo de que esto os vuelva mejor de lo que sois? —preguntó Sikes fijando en el judío una mirada de desprecio.

Habiendo arrojado al mismo tiempo en las cenizas el licor que quedaba en el vaso, volvió á llenarlo para si propio.

Mientras que tragaba su aguardiente, el judío lanzó una mirada al rededor del aposento (no por curiosidad por que lo conocia; pero por un sentimiento de temor que le era natural.) El mueblaje era grosero y los solos objetos amontonados en el armario eran suficientes para persuadir de que el amo de la habitacion distaba mucho de ser un artesano. Dos ó tres alza primas colocadas en un rincon y un par de pistolas colgadas á la cabecera del lecho, eran al cabo los únicos objetos que podian infundir alguna sospecha.

—Vaya! —dijo Sikes haciendo castañear sus labios —Ya estoy pronto.

—Para la tarea he? —preguntó el judío.

—Para la tarea. —respondió Sikes —Con que... hablad!

—Sobre esa casa de Chertsey Guillermo? —dijo el otro arrimando su silla y hablando muy bajo.

—Si. Adelante!