—Ah querido! Bastante sabeis lo que quiero decir! No es verdad Nancy que lo sabe?

—No á fé mia; no lo sabe! —contestó Sikes sonriéndose —O mejor no quiere saberlo que poco mas ó menos es lo mismo. Qué diablos! Hablad francamente! Llamad las cosas por su nombre! Cuando dejareis de guiñar el ojo y de andaros con rodeos como si no fuerais vos el primero que ha ideado ese robo? Trueno de Dios, esplicaos!

—Chit, Guillermo! Hablad mas bajo! —dije el judío procurando inútilmente calmar á su amigo. —Van á oirnos!

Y bien que nos oigan! —repuso Sikes —Me importa un comino!

Con todo es probable que despues de un momento de reflecsion le importó algo mas, porque se puso blando y habló un poco menos alto.

—La, la... —dijo Fagin con aire de gazmoñeria —Os lo advertia solo por prudencia querido! Ahora volviendo al asunto de esa casa de Chertsey ¿cuando será ocasion de emprender la tarea? Cuando Guillermo? Tanta plata hijos mios! Tanta plata! —prosiguió frotándose las manos y levantando los ojos al techo transportado de antemano de alegria á la idea del botin.

—No hay que pensar ya mas en ello. —replicó friamente Sikes.

—No hay que pensar en ello? —repitió el judío dejándose caer en el respaldo de la silla.

—No hay que pensar mas en ello. Al menos no es cosa tan fácil como creiamos.

—Esto será por causa de la torpeza en el obrar! —replicó el judío pálido de cólera —No me digais....