—A mi me dá la gana de decíroslo! —esclamó el otro —Quién sois vos para que no se os pueda hablar? Os digo que hace quince dias que Toby Crachit tiene sus emboscadas al rededor de la plaza y ni siquiera ha podido engatusar un criado.

—Quereis decir Guillermo —repuso el judío calmándose á medida que el otro sé enardecia —que ninguno de los dos criados podrá ser persuadido.

—Eso mismo, pues no habla en gringo. Hace veinte años que están al servicio de la vieja y aun que les dieran quinientas libras rehusarian entrar en el complot.

—Si; pero quereis decir tambien Guillermo que no habrá un medio para que las mugeres sean de los nuestros?

—Ninguno.

—Ni el del flamante Tobias Crachit? —preguntó el judío con tono de duda —Guillermo! No ignorais lo que son las mugeres!

—Voto va! Ni el del flamante Tobias Crachit. Ha dicho que mientras ha estado allí, ha llevado favoritos postizos y se ha puesto un chaleco y guantes color de canario; pero que de nada le han servido.

—Hubiera debido probar el uniforme militar y los bigotes querido! —replicó el judío despues de un momento de reflecsion.

—Tambien los ha ensayado; —pero parece que este medio no ha tenido mejor fortuna que el otro.

El judío pareció quedar desconcertado con esta respuesta y habiendo reflecsionado algunos minutos con la cabeza caida Sobre el pecho dijo suspirando: que si el flamante Tobias Crachit decia verdad, seria preciso renunciar á la empresa —Y sin embargo-añadió dejando caer las manos sobre sus rodillas —es muy duro querido tener que perder un negocio sobre el que habiamos fundado nuestras mas hermosas esperanzas y que considerábamos ya como nuestro!