—Cállate —le dijo —porque de nada te servirán los gritos! Si pronuncias una sola palabra mas, yo mismo te despacho por un garrotazo en la cabeza! Esto tiene la ventaja de no meter ruido y es mas seguro y mas gentil... Ea Guillermo! Hunde el postigo... Yo respondo del vicho... A otros mas audaces que él les he visto á su edad hacer lo mismo durante un minuto ó dos y en médio de un frio como este.

Sikes maldiciendo á Fagin por haber enviado Oliverio en semejante comision, hizo uso de la alza prima con toda su fuerza, sin por ello hacer mucho ruido. Algunos segundos y un poco de ayuda por parte de Tobias bastaron para que el postigo rodara sobre sus goznes.

Este postigo era de una ventanilla á cinco ó seis piés del suelo, que daba luz á una especie de bodega situada al detrás de la casa y haciendo frente á la entrada. La abertura era tan pequeña, que los habitantes de la casa no habian juzgado necesario asegurarla mas, y sin embargo podia muy bien pasar por ella el cuerpo de un niño. Un poco de destreza y de práctica en la profesion por parte de Sikes, le facilitaron el forzar el postigo que fué abierto en un santiamen.

—Ahora escucha bien lo que voy á decirte! —murmuró Sikes sacando de su faltriquera una linterna sorda y dirijiendo la luz al rostro de Oliverio —Voy á pasarte al otro lado. Toma esta linterna, sube los escalones que estarán ante tí, luego atravesarás el vestíbulo y nos abrirás la puerta de la calle.

—Hay unos cerrojos muy altos que no podrias alcanzar. —añadió Tobias —Subirás sobre una de las sillas del vestíbulo. Hay tres Guillermo, con los blasones de la vieja en el respaldo de cada una. (un soberbio unicornio azul con un cuerno de oro.)

—Quiéres callar tu lengua! —repuso Sikes con tono amenazador —La puerta del aposento está abierta, no es cierto?

—De par en par. —contestó Tobias despues de haber mirado por la ventanilla para asegurarse de ello. Lo mejor de todo esto es que se deja siempre entreabierta por medio de un gancho, para que el perro que tiene su perrera en algun rincon de por aquí pueda ir y venir cuando no duerme... Ah! ah! Barney esta noche, os lo ha engaitado de lo lindo!

Aun que Crachit hizo esto observacion en voz baja, Sikes le mandó imperiosamente que se callára y se pusiera al avio. Aquel empezó por poner la linterna en el suelo, apoyó la cabeza contra la pared debajo de la ventanilla, puso sus manos sobre sus rodillas y Sikes subiendo luego sobre sus espaldas pasó á Oliverio por la ventanilla los piés delante y le dejó suavemente en el suelo sin dejar por esto el cuello de su chaqueta.

—Toma esta linterna! —dijo metiendo la cabeza en la ventana —¿Ves ante tí esa escalera?

Oliverio mas muerto que vivo hizo una señal afirmativa, y Sikes indicándole la puerta de la calle con el cañon de su pistola, le advirtió friamente que siempre estaria á tiro y que si tenia la desgracia de dar un trás pié era muerto.