—Sin duda, hizo el otro con un signo de aprobacion. —Estoy convencido de ello.

Señor Mann ya lo sé; sois una muger compasiva... (ella coloca el vaso sobre la mesa.) Señora Mann, deslizaré alguna palabra á esos señores de la administracion, (acerca el vaso.) Señora Mann teneis entrañas de madre, (mezcla el agua y el ginebra.) Señora Mann tengo el honor de beber á vuestra salud. (Bebe la mitad.) Ah!.. volviendo al objeto de mi visita; —dijo sacando de su bolsillo una cartera de badana. —El niño que fué bautizado con el nombre de Oliverio Twist tiene hoy nueve años.

—Dios lo tome bajo su santo amparo! —esclamó la Señora Mann frotándose el ojo izquierdo con la punta de su delantal.

—Sin embargo, —prosiguió el pertiguero —á pesar de la recompensa de diez libras esterlinas elevada luego hasta veinte; á pesar de las indagaciones excesivas y hasta sobrenaturales si me es licito hablar así, por parte de los administradores de esta parroquia, jamas hemos podido descubrir quien es su padre ni aun el nombre y la patria de su madre.

La Señora Mann plegó sus manos en señal de asombro, y despues de un instante de reflecsion, preguntó —¿Entonces como es que tiene un apellido?

El pertiguero incorporándose con dignidad respondió —Porque yo le he inventado.

—Vos Señor Bumble?..

—Yo mismo Señora Mann. Tengo la costumbre de nombrar á nuestros espésitos por orden alfabetico. El anterior estaba en la S, y le llamé Swubble; este estaba en la letra T, y le dí el apellido de Twist; el que llegó despues se dijo Unwin; el que le siguió Vilkins, y asi sucesivamente. Tengo apellidos, acomodados hasta el turno de la Z, y luego el buen cuidado, de volver á empezar cuando se ha agotado el alfabeto.

—No es adular Señor Bumble, pero es preciso reconocer en vos una instruccion caudalosa.

—Es muy posible Señora Mann; —dijo el pertiguero plenamente satisfecho del cumplimiento —es muy posible; —y vació su vaso. —Ahora bien; siendo ya Oliverio demasiado grande para permanecer aquí, la Adminstracion ha decidido que vuelva á la casa, y yo mismo he venido á buscarlo; con que hacedle venir para que yo le vea.