—A fé mia es muy bueno! (Esto diciendo el pertiguero se sentó al lado de la matrona y le preguntó con acento de interés que era lo que le habia sucedido.)

—Menos que nada —respondió la Señora Corney —Soy una simple y débil criatura!

—No sois débil señora. —repusó el pertiguero acercando su silla á la de la matrona. —Por ventura seriais vos una débil criatura señora Corney?

—Segun nuestra naturaleza todos somos débiles criaturas! dijo la Señora Corney aventurando una máxima general.

—Es verdad. —contestó el pertiguero.

A esta respuesta siguió un silencio de algunos minutos durante los cuales Mr. Bumble habia dado una prueba de la debilidad humana retirando su brazo izquierdo que descansaba sobre el respaldo de la silla de la señora Corney.

—Señora Corney! —dijo Bumble, inclinándose sobre la espalda de la matrona. —Qué teneis Señora? Os ha sucedido algo Señora? respondedme os lo suplico! Estoy sobre... sobre... —y como en su turbacion no pudo encontrar al momento la palabra espinas... sobre botellas rotas. —añadió.

—Oh! Señor Bumble! esclamó la dama; —he sido horriblemente desconcertada!

—Desconcertada Señora! esclamó á su vez Mr. Bumble. —Y... quién ha sido tan audaz para? No me cabe duda —dijo interrumpiéndose con dignidad... Habrán sido esas atrevidas! pordioseras!

—Da horror solo el pensarlo —continuó la dama temblando... de todo su cuerpo.