—No mala... tanto se vale! —replicó Monks sonriendo. —Esta vez he sido bastante afortunado. Quisiera deciros dos palabras á solas.
Nancy se reclinó sobre la mesa y no hizo el menor ademan de marcharse á pesar de ver que Monks la señalaba con el dedo, dirijiéndose al judío. Este temiendo sin duda que hablára del dinero si intentaba despedirla hizo un movimiento de cabeza para indicar el piso superior y salió con su amigo.
Aun no habia cesado el ruido de sus pasos, cuando la jóven se descalzó, arremangó su vestido sobre la cabeza y escuchó atentamente á la puerta. Despues que nada vió, salió de puntillas y subiendo la escalera en el mayor silencio; pronto desapareció en la obscuridad.
Al cabo de un cuarto de hora ó veinte minutos lo mas, bajó con la misma ligereza que habia subido y fué pronto seguida de los dos hombres. Monks no tardó en salir, y el judío volvió á subir la escalera para ir á buscar el dinero. En el momento que entró, la jóven se ponia el sombrero y el chal para prepararse á marchar.
—Qué es lo que tienes Nancy? —esclamó el judío asombrado, despues de colocar la vela sobre la mesa —Que pálida estás!
—Pálida! —esclamó á su vez la jóven poniendo la mano ante sus ojos para sostener con mas firmeza la mirada del judío.
—Sí, estás pálida como la muerte —replicó éste —Qué ha sucedido?
—Oh! nada... A menos que esto no sea por haber estado encerrada todo este tiempo en este aposento, donde hace un calor sofocante —repuso la muchacha con frialdad... Ea concluyamos y que me vaya!
Fagin entregó á Nancy la suma convenida exhalando un suspiro á cada moneda que le ponia en la mano y despues de haberse dado recíprocamente las buenas noches, se separaron.
Apenas la jóven estuvo en la calle, se vió obligada á sentarse en el lindar de una puerta, por sentirse imposibilitada de continuar su camino. De repente se levantó y se puso á correr en direccion enteramente opuesta al domicilio de Sikes, hasta que estenuada de fatiga y bañada en sudor se paró al fin para tomar aliento. Entonces como vuelta en sí, y como desesperada de ejecutar un proyecto que tenia á la cabeza se torció los brazos y lloró amargamente.