El magistrado de los anteojos de concha miró á su colega, é hizo un movimiento de cabeza significativo.
—Rehusamos sancionar esta acta! —dijo rechazando la hoja de pergamino.
—Espero Señores Magistrados —balbuceó Mr. Limhkins —que el simple testimonio de un niño no inducirá á creer que las autoridades de la casa de Caridad se han portado mal en esta ocasion.
—Los Magistrados no son llamados para dar su dictámen sobre este asunto —repuso el segundo magistrado. —Volved este niño á la casa y tratadlo con dulzura, pues parece tiene de ella mucha necesidad.
Aquella tarde misma el hombre del chaleco blanco afirmó con mas conviccion que nunca, que no solo Oliverio seria ahorcado, si que tambien descuartizado por añadidura. Mr. Bumhle sacudió la cabeza con aire sombrío y misterioso y dijo deseaba que el muchacho tuviera buen fin, á lo que Mr. Gamlield añadió que desearia fuera en sus manos, deseo que pareció de naturaleza muy diferente aunque en muchos puntos el limpia chimeneas estuviera acorde con el pertiguero.
A la mañana siguiente se hizo saber de nuevo al público que Oliverio Twist estaba aun para alquilar, y que se le contarian 5 libras esterlinas al que quisiera encargarse de él.
CAPÍTULO IV.
HABIÉNDOSE OFREGIDO Á OLIVERIO OTRA COLOCACION EFECTUA SU ENTRADA EN EL MUNDO.
EN las familias numerosas de Inglaterra cuando no hay esperanza de lograr un empleo ventajoso para un jóven que empieza á entrar en edad sea por derecho de sucesion ó de futura, es costumbre comun el hacerlo marino. Los Administradores estimulados por una conducta tan razonable y ejemplar, se reunieron en consejo á fin de obviar los medios para embarcar á Oliverio Twist en un buque mercante de poco porte que estuviera á la carga para un puerto mal sano y adaptaron este partido como el mas conveniente para el muchacho. De este modo era probable que el dia menos pensado el patron del buque, con el fin de distraerse despues de comer ó con el objeto de proporcionarse un ejercicio favorable á la digestion, le haria saltar los cesos con una barra de hierro. (Pasatiempo á que como sabe mos son muy aficionados los señores marinos.)
Mr. Bumble encargado de hacer algunas diligencias preliminares para lograr el encuentro de cualquiera capitan que necesitara á bordo de su buque un grumete sin parientes ni amigos, volvia á la casa para dar cuenta de su comision, cuando en el lindar de la puerta se encontró cara á cara con un personage que era nada menos que Mr. Sowerberry empresario parroquial de los entierros.