—Ah!.. Todavia esos ojos infernales! —clamó!..

Vacilando como si hubiese sido herido de un rayo, perdió el equilibrio y cayó de espaldas de la altura de treinta y cinco piés con el nudo corredizo pasado alrededor de su cuello. La cuerda se habia puesto tirante como la de una ballesta, y su efecto fué tan instantáneo, como la flecha que ella dispara. Tuvo lugar una horrible sacudida, luego un movimiento convulsivo del cuerpo, y el asesino quedó colgado, teniendo fuertemente oprimido en su mano el cuchillo abierto.

La antigua chimenea fué conmovida, pero con todo resistió; el cadáver del bandido, estaba arrimado á la pared.

Un perro, que no se habia visto hasta entonces se puso á correr á derecha é izquierda por el borde del tejado y dando un ahullido espantoso, saltó de repente sobre las espaldas del colgado. Habiendo faltado el golpe, cayó en el foso, de cabeza contra una piedra y se rompió el cráneo.

Muerte de Sikes.

CAPÍTULO XLVIII.

ACLARACION DE MAS DE UN MISTERIO —PROPUESTA DE MATRIMONIO SIN DOTE Y SIN ARRAS.

DOS dias despues de haber tenido lugar los acontecimientos que hemos leido en el capítulo anterior, y cerca las tres de la tarde, Oliverio se encontró dentro una silla de posta en compañía de la Señora Maylie, de Rosa, de la señora Bedwin y del buen doctor, en direccion á su ciudad natal; dentro otra silla y un poco atrás venian Mr. Brownlow, y un individuo cuyo nombre ignoraban.

A medida que se acercaban á la ciudad le fué imposible á Oliverio dominar su emocion.