Como Oliverio acompañaba tambien á su maestro en la mayor parte de sus espediciones de cuerpos mayores para adquirir esa firmeza de carácter y ese ascendiente sobre la sensibilidad que distingue al enterrador de las demás clases de la sociedad, mas de una vez tuvo ocasion de observar con que resignacion y con que noble valor ciertos espíritus animosos suportaban sus pruebas y sus pérdidas.
Era digno de notarse que las personas de uno y otro sexo que mientras tenia efecto el entierro se entregaban á la mas violenta desesperacion, eran las que al regresar á la casa mortuoria se en contraban mucho mejor presentándose ya perfectamente tranquilas despues de la comida acostumbrada. Oliverio contemplaba con grande asombro todos estos hechos á la vez satisfactorios é instructivos.
Si Oliverio Twist adquirió la resignacion por el ejemplo de esas buenas gentes es cosa que no puedo afirmar con confianza; á pesar de ser su biógrafo. Solo puedo decir que por espacio de muchos meses continuó sometiéndose con dulzura á la tiranía y á los malos tratos de Noé Claypole quien hacia de ellos un uso mas continuado que antes, celoso como estaba al ver el recien llegado promovido al basten negro y al sombrero con crespon, cuando el primer venido se habia quedado con la gorra redonda y calzon de piel. Carlota por su parte lo maltrataba porque así lo hacia Noé y la Señora Sowerberry era su enemiga declarada, porque Mr. Sowerberry le demostraba proteccion. De modo que Oliverio viéndose obligado á luchar por un lado contra esos tres individuos y por otro contra la repugnancia á los entierros estaba muy lejos de encontrarse a su gusto.
Pero héme aquí llegado á un pasaje importante de su historia; debo citar un hecho que si bien fué de poca importancia, no dejó de producir un cambio total en su porvenir.
Un dia que Oliverio y Noé habian bajado á la cocina á la hora acostumbrada de comer para tomar cada uno su parte de una libra y media de mala comida, encontrándose Carlota ausente en aquel entonces tuvieron que esperar un momento durante el cual Noé Claypole que era la vez famélico y vicioso creyó pasar mejor el tiempo hostigando y atormentando al jóven Twist. En efecto, empezó por poner los piés sobre los manteles, tiró los cabellos de Oliverio, le pellizcó las orejas, le insinuó que era un maulon y llegó hasta á manifestar el placer que tendria en verlo colgar un dia de la horca. En suma, no hubo maldades que no pusiera en ejercicio contra ese pobre muchacho haciendo con ello honor á su natural perverso de niño de la caridad que era. Pero viendo que todo esto no producía el efecto que esperaba, que era hacer llorar á Oliverio, cambió sus baterías y para hacerse aun mas gracioso hizo lo que hacen muchas almas de cieno personas mas encopetadas que Noé cuando quieren hacerse el mono; lo atacó personalmente.
—Expósito! dijo —¿cómo se encuentra tu mamá?
—Ha muerto. —respondió Oliverio. —Os ruego no me hableis de ella!
Al decir esto un vivo encarnado apareció en el rostro del niño, su respiracion se hizo dificultosa, hubo en sus labios y en sus narices un juego estraño que el Señor Claypole tomó por el preludio de unas fuertes ansias de llorar. Poseido de esta idea, volvió á la carga.
—Y de que ha muerto expósito? —preguntó.
—De pesar! Esto al menos es lo que me han dicho algunas viejas de la casa de caridad —repuso Oliverio mas bien dirijiéndose a sí mismo que respondiendo a Noé —Adivino azás lo que es morir de pesar.