—Vaya, vaya! sois buenos chicos; muy buenos chicos! —dijo el judío —Que es lo que tu has traido Jaime?
—Dos agenda —respondió este.
—Guarnecidos he! —preguntó él viejo con interes.
—Asi asi... —replicó el Camastron sacando de su faltriquera dos agenda la una colorada y la otra verde.
—No tan macisos como deberian! —esclamó el viejo despues de haber examinado el interior con una atencion escrupulosa —Pero con todo no deja de ser un trabajo exquisito: de mano maestra.
No es así Oliverio?
—Oh! de un trabajador muy hábil os cierto señor! —respondió Oliverio.
—Aquí el Señor Cárlos esplotó en una estrepitosa carcajada con grande asombro de Oliverio que no veia en ello ningun motivo de risa.
—Y tu viejecito! —dijo Fagin á Cárlos —Que es lo que tu nos traes?
—Pingajos. —respondió maese Bates sacando cuatro pañuelos de faltriquera.