—Oficial de policía! —dijo Mr. Fang sacudiendo con desprecio la tarjeta y el periódico. —Quien es ese individuo?

—Mi nombre —dijo el anciano caballero espresándose con cortesia —mi nombre es Brownlow. Que me sea permitido á mi vez preguntar el nombre del magistrado que bajo el escudo de la ley insulta gratúitamente á un hombre respetable sin haber sido provocado. —Esto diciendo Mr. Brownlow dirijió una mirada á su alrededor como buscando quien quisiera responder á su pregunta.

—Oficial de policía! —dijo Mr. Fang tirando el periódico de revés —De que se acusa á ese individuo?

—No es él el acusado señor juez. —respondió el agente de policía —Comparece contra este muchacho.

El magistrado, lo sabia bien; pero era un medio como cualquier otro para vejar impunemente á las gentes.

—Ah! Comparece contra ese muchacho... no es oso? —replicó Mr. Fang examinando á Mr. Brownlow de la cabeza á los piés con aire de duda. —Recibid su juramento.

—Antes de prestar juramento —dijo Mr. Brownlow —me permitiré decir una sola palabra y es que sin una prueba tan convincente jamás hubiera podido crer....

—Silencio caballero! —dijo Mr. Fang con tono brusco.

—No me callaré señor magistrado! —replicó Mr. Brownlow.

—Silencio digo ó mando poneros á la puerta! Sois un impertinente, un bribon, al atreveros á desafiar un magistrado en el ejercicio de sus funciones!