En este momento Oliverio volvió jovialmente la cabeza é hizo un signo gracioso antes de entrar en otra calle. La Señora Bedwin le devolvió el saludo sonriendo, y despues de haber cerrado la puerta, se retiró á su aposento.
—Vamos á ver. —dijo Mr. Brownlow sacando el reló de su faltriquera y poniéndolo sobre la mesa —Dentro veinte minutos lo mas tarde estará de vuelta! Será ya de noche.
—Estais seguro de que volverá? —preguntó Mr. Grimwig.
—Y vos no? —dijo sonriendo Mr. Brownlow.
Mr. Grimwig ya propenso á la contradiccion, se mantuvo mas firme en sus trece al verse provocado por la sonrisa confiada de su amigo.
—No! —dijo dando un puñetazo sobre la mesa —No lo creo. Ese muchacho lleva sobre su cuerpo un vestido nuevo flamante bajo su brazo un paquete de libros preciosos y en su faltriquera un billete de banco de cinco libras; irá á reunirse con sus antiguos amigos los ladrones y se burlará de vos. Si jamás vuelve á esta casa quiero comerme la cabeza! —Esto diciendo acercó su silla á la mesa y los dos amigos esperaron en silencio teniendo su vista fija sobre el retó.
CAPÍTULO XV.
EN EL QUE SE DEMUESTRA HASTA QUE PONTO EL VIEJO JUDÍO Y LA SEÑORITA NANCY AMABAN Á OLIVERIO.
ENTRETANTO Fagin, Sikes y Nancy disfrazada de cocinera, se habian reunido en una taberna del barrio mas sucio de Londres y deliberaban allí en compañía del perro de largo pelo blanco y puerco. Sikes siempre huraño, el judío mas obsequioso y Nancy decidida mas que nunca á ponerse de parada para cazar á Oliverio.
—Vaya! ¿No es cierto Nancy que vas á emprender la caza? —dijo Sikes presentándole un vaso.