—Puede que sí.
—¿Con frecuencia?
—No.
—¿Le han echado a puntapiés de alguna casa?
—No.
—¿No le han hecho rodar a patadas escaleras abajo?
—Repito que no. En una ocasión recibí algunas patadas en lo alto de una escalera, y la bajé rodando, pero fué porque quise, por mi voluntad, deliberadamente.
—En la ocasión a que se refiere, ¿no le echaron a puntapiés por fullero, por hacer trampas en una partida de dados?
—Algo por el estilo dijo el borracho embustero que me dió las patadas, pero era falso.
—¿Jura usted que era falso?