A. C.


Los conceptos que en este libro se exponen han entrado ya a ocupar su sitio en la literatura histórica; pero forman una base enteramente nueva para una obra de carácter popular. Por ser nueva, tal vez aquellos que no han seguido del todo la marcha reciente de la investigación científica, pongan en duda su exactitud. Puedo afirmar que las apreciaciones y los asertos que se hacen en este libro son rigurosamente exactos y que yo estoy dispuesto a defenderlos desde el punto de vista de la ciencia histórica.

Y digo esto no tan sólo por razón del aprecio personal en que tengo al autor, sino muy especialmente en vista del mérito de su obra y del valor que tiene para los jóvenes de la presente y de futuras generaciones.

Ad. F. Bandelier.


PREFACIO

Porque creo que todo joven sajón-americano ama la justicia y admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es, sencillamente, porque hemos sido mal informados. Su historia no tiene paralelo; pero nuestros libros de texto no han reconocido esa verdad, si bien ahora ya no se atreven a disputarla. Gracias a la nueva escuela de historia americana vamos ya aprendiendo esa verdad, que se gozará en conocer todo americano de sentimientos varoniles. En este país de hombres libres y valientes, el prejuicio de la raza, la más supina de todas las ignorancias humanas, debe desaparecer. Debemos respetar la virilidad más que el nacionalismo, y admirarla por lo que vale dondequiera que la hallemos; y la hallaremos en todas partes. Los hechos que levantan a la humanidad no provienen de una sola raza. Podemos haber nacido dondequiera—esto es un mero accidente—; mas para llegar a ser héroes, debemos crecer por medios que no son accidentes ni provincialismos, sino por la propia naturaleza y para gloria de la humanidad.