—Qué se puede esperar de una solterona...
Si se trata de una devoción mal comprendida, todo el mundo se encoge de hombros y murmura:—Es una verdadera solterona...
Si por casualidad se hace alusión a costumbres rutinarias, al egoísmo o a las conversaciones agridulces, todos repiten:
—Qué propio es de una solterona...
Para pintar un traje extravagante se exclama:
—Vaya una facha de solterona...
Si por ventura recae la conversación sobre la pasión de los gatos, de los perros, de los pájaros o de los cintajos amarillos, brota un grito unánime:
—Gustos de solterona...
En fin, última y suprema ofensa, si se quiere calificar a alguna persona profundamente inútil a la sociedad, todos proclaman:
—Inútil como una solterona...