—¿Y si no lo ha sido?...

—Ha tenido bastante purgatorio en la tierra para no necesitar pasarlo de nuevo en el otro mundo—dijo el cura en tono un poquito sarcástico.

—Dichosas solteronas—suspiró la abuela.

—Sí—respondí sintiendo cierto alivio...—Dichosa la que sufre sin haber hecho nunca sufrir...

—¡Sufrir y no hacer sufrir! sí—murmuró la abuela con su voz grave de los grandes días de duelo;—sí, esa debiera ser la fórmula de la vida de la mujer, aun de la más feliz de todas.

FIN