— ¿Los conocimientos que te permiten volar no pueden alterar el peso?
— No. — Lackland sonrió —. Los instrumentos que hay en ese cohete varado en tu polo sur contienen datos que, con el tiempo, nos enseñarán algo sobre eso. Por esa razón enviamos el cohete, Barlennan, los polos de tu mundo tienen la gravedad de superficie más tremenda de cualquier lugar del universo accesible para nosotros. Hay otros mundos con una masa mayor que la del tuyo, y se encuentran más cerca del nuestro, pero no giran como lo hace Mesklin; son casi esféricos. Queríamos mediciones de ese tremendo campo gravitatorio, toda clase de mediciones. El valor de los instrumentos que se diseñaron y se enviaron en ese cohete no se puede expresar en cifras que ambos conozcamos; cuando el cohete no respondió a la señal de despegue, los gobiernos de diez planetas pusieron el grito en el cielo. Necesitarnos esos datos, y debernos conseguirlos aunque tengamos que cavar un canal para conducir al Bree hasta el otro océano.
— Pero ¿qué clase de artilugios hay a bordo de ese cohete? — preguntó Barlennan.
Casi enseguida se arrepintió de la pregunta; esa curiosidad específica podía llamar la atención del Volador, e inducirlo a recelar de las intenciones del capitán. Sin embargo, Lackland tomó la pregunta como algo natural.
— Me temo que no puedo explicártelo, Barl. Simplemente, careces de los conocimientos necesarios para que palabras como «electrón», «neutrino», «magnetismo» y «cuántico» signifiquen algo para ti. El mecanismo impulsor del cohete quizá te resulte más comprensible, aunque lo dudo.
A pesar de la aparente falta de recelo de Lackland, Barlennan cambió de tema.
— ¿No convendría buscar las fotos que muestren las regiones costeras e interiores situadas al este de aquí? — preguntó.
— Supongo que aún hay probabilidades de que encajen — repuso Lackland —. No pretendo haber memorizado toda la zona. Quizás bastante cerca del casquete polar…
¿Cuánto frío puede resistir tu gente?
— Estamos incómodos cuando el mar se congela, pero podemos resistirlo… si el frío no recrudece en exceso. ¿Por qué.