Variedad de carruajes y de soberbios caballos, coche modesto y propio, vehículo alquilado, botas impermeables, zapatos que dejan pasar la humedad, pies descalzos;
Torrentes de luz que reflejan espejos venecianos y jarrones de Sèvres, alumbrado suficiente, escaso, obscuridad completa por falta de medios de alumbrarse;
Fuego sostenido por el combustible más caro que se ve á través de la tallada pantalla de cristal, atmósfera tibia en Diciembre y perfumada por plantas olorosas, temperatura conveniente, muy baja, insoportable, en que el frío duele y mata;
Costosas diversiones que se suceden, recreo razonable, trabajo abrumador, ocio aburrido;
Multitud de impresiones recibidas en ciudades y países diversos, variedad de objetos que se ven ó se conocen, monotonía de una existencia en cuyo limitado horizonte se descubren pocas cosas y siempre las mismas;
Prestigio, gloria, aplauso, buen nombre, obscuridad, desprecio, humillación, ignominia;
Poder, mando, subordinación, obediencia incondicional;
Ciencia profunda, extenso saber, instrucción, ignorancia.
Todos estos contrastes, que parecen rebuscados con empeño, se ofrecen como espontáneamente á la observación, y aun diríamos á la simple vista de cualquiera que la fije en los fenómenos sociales. En todos los países, más ó menos, siempre comprendiendo numerosas colectividades, existen estas profundas diferencias. Y á pesar de ellas, y aunque se acumulen, lo cual es muy frecuente, ¿puede establecerse igualdad? ¿Cómo, en qué, para qué se establecerá entre personas tan distintas? ¿Puede ser para ellos más que una palabra con que se disfraza una ilusión ó un engaño? ¿En qué pueden ser iguales aquel pobre y aquel rico, aquel poderoso y aquel débil, aquel sabio y aquel ignorante? ¿Qué poder nivelador rebajará á los unos ó elevará á los otros? ¿Existe, puede existir ese poder? Sí, ese poder existe; es la voluntad del hombre, su libre albedrío, su fuerza moral.
Por ella es bueno ó malo, digno ó infame, santo ó malhechor; se iguala á los primeros ó desciende hasta los últimos, y en medio de tantas diferencias hace posible y cierta la igualdad ante la ley.