La igualdad tiende á ennoblecer el trabajo hasta el manual; y como el trabajo es moralizador, favorece la libertad.
La igualdad tiende á elevar la idea que el hombre forma de sí mismo; y como el creerse digno conduce á serlo, semejante persuasión es un auxiliar de la libertad.
La igualdad tiende á generalizar la instrucción y favorece la libertad.
La igualdad tiende á confundir las clases, á que fraternicen los hombres; disminuye sus desdenes, sus odios, sus iras, y facilita la armonía necesaria á la libertad.
La igualdad, que supone que, como el derecho, la fuerza está en todos, dificulta que la de uno solo sofoque la libertad.
La igualdad tiene amor á la obra social en que toma parte, y predispone á obedecer á la ley, á formarla y consolidar la libertad.
La igualdad, que despierta muchas ambiciones, opone con su gran número un obstáculo á la ambición de uno solo, que pudiera ser fatal á la libertad.
La igualdad, aunque extraviada por la ira pueda recurrir á la violencia, en su estado normal ama la paz, y es contraria al militarismo, tan peligroso para la libertad.
La igualdad da solidez al urdimbre social; multiplica las piezas que ajustan, las ruedas que engranan, las fuerzas que se transmiten de un modo fácil, los movimientos que cambian de dirección sin paralizarse ni precipitarse. Cuando no hay diferencias esenciales generalizadas, permanentes, irritantes, imposibles de borrar; cuando por la escala social se sube y se baja continuamente; cuando no se sabe dónde empieza una clase y dónde acaba otra; cuando intereses, ideas, pasiones, errores, todo se cruza, y toma y deja algo al cruzarse, y tiende á entretejerse, en semejante estado social los sacudimientos ni serán tan frecuentes, ni tendrán tanta violencia, ni podrán desencajar los miembros sociales tan fuertemente articulados, haciendo necesarias las dictaduras que aniquilan la libertad.
Todo elemento social es á la vez influído é influyente; pero entre la igualdad y la libertad hay tan íntimas relaciones y tan perfectas armonías, que para saber si la igualdad es verdadera basta saber si hace hombres libres, y para juzgar de la libertad no hay más que ver si tiende á que sean iguales.