¿Por qué Diego se alejaba de aquel modo inesperado y brusco?... Iba conmovido, agitado, ¿qué fuerza le ahuyentaba?

Que eran celos creyó Eva, feliz con inspirarlos y orgullosa.

Gracián supuso que era una atroz cobardía de rival, abandonando la plaza apenas descubierto un enemigo formidable.

Algo decayó entonces su interés en conquistar á Eva, viéndose incapacitado en el papel del «amigo traidor»; que aunque la hazaña no era nueva ni airosa, á Gracián le sedujo como aventura jamás llevada á cabo, porque tal vez ni en lances amorosos ni en otras lides, fuése el portento aquel más que «un pobre hombre», afortunada parodia de Rostchild y Don Juan.


II

Nunca imaginara el poeta que aquel descanso apacible en el valle natal hubiera de ser tan breve. Mientras luchó en la corte, en lucha mezquina y triste, sostúvole la esperanza de dar reposo á su cuerpo y á su espíritu con la vida sedante de la montaña. Mas, apenas llegado al campesino hogar, vió deshecha la última ilusión, que ni aun entonces le consintió sosiego su mala fortuna.

Sucedió hallándose una tarde en el jardín las familias vecinas gozando la dulzura del ambiente.

—Yo no conozco el parque—dijo Eva.