—Ella le persigue...
—¡Pues él no parece que da chispas!
—Es un valiente.
—Es un fatuo.
Intervino la marquesa con prudente insinuación:
—Vamos, niñas... ¿por qué esas bromas?... Todas queréis á Eva... Luis Galán es un joven excelente...
Callaron riéndose, menos Isabelita que susurró:
—Sí... para un apuro...—y miró á su madre que se alejaba de allí con un aire de suprema dignidad.