Eva, asombrada de su descuido, se levantó con presteza, y corrió á tocar la frente de su hijo, que ardía y se doblaba.

La crisis fatal del enfermo señalaba su hora cruel, y era preciso volver á casa en seguida.

Gracián propuso salir por el paseo del Angel Caído, que estaba próximo, y tomar un coche para que el niño fuése con reposo.

Al paso lento de Tristán, avanzando por la sombra del parque entre la desbandada de los paseantes rezagados, todavía el caballero halló manera de avizorar señales de su buena ó mala ventura en el comienzo de aquella andanza.

Presa en el embaimiento de tan finas redes, Eva no supo mostrarse impervia en aquella tentadora ocasión, y entre deslumbrada y satisfecha dejó caer una esperanza en los anhelos de su amigo...

Iba Lali muy pensativa y un poco pesarosa. Tristán tropezaba á cada instante, sin tino y sin fuerzas, y por los azules senderos de la noche paseaba su luz purísima el astro amoroso del silencio.


XVI