ANDRÉS

Sí; una noche te desperté para decirte:—Escucha; parece que a la puerta balita un corderín... Contestaste:—Es un niño que llora; abre: es un jayón... ¡Habías acertado! Te le llevé a la cama y le diste cobijo...

MARCELA

No le había de dejar morir de frío y de hambre, como una hereje; pero al ser de día quise llevarle a la inclusa y te opusiste.

ANDRÉS

(Confuso.) Después de haberle recogido...

MARCELA

La caridad de una hora no nos obligaba para toda la vida. Como no atendías mis razones, empecé a sospechar.

ANDRÉS

¡Y los chismes de los vecinos!...