[ACTO TERCERO]

Una cocina montañesa con el llar en el suelo, gran campana, espetera brillante, de cobre, colmada botijera y bancos rústicos de nogal. Hay varios taburetes de la misma madera, una puerta lateral que comunica con el interior, y otra grande, abierta sobre el portal con una ventana pequeña en la misma dirección. Ha pasado la noche y ha salido el sol encima de la nieve: su luz debe asomarse a la escena.

ESCENA PRIMERA

LUISA y ANTONIO

LUISA

(Trajinando.) ¡Qué cosas se ven en este mundo!... ¡Mira que llegar yo aquí al amanecer y encontrarme a Irene y a Marcela juntas en un mismo banco!

ANTONIO

(Con alguna suficiencia, mientras pasea y fuma.) Las mujeres sois así: tan repentinas para aborrecer como para perdonar.

LUISA