Ellas no se aborrecen...
ANTONIO
Pues esa es la cuestión; que en los quebraderos de esta casa todo el personal es de valía... Marcela una venturada que no hay más que pedirle; ya lo estamos viendo; mejor criatura no cabe. Andrés, bueno a carta cabal, amigo de los pobres y pronto a sacarnos de un apuro al que más y al que menos... ¡Da en cara verle padecer el humor de la melancolía!
LUISA
(Cavilosa.) ¡Sí; llevas razón!
ANTONIO
Y si vamos a Irene, otra infeliz. Desde el percance aquel no ha vuelto a dar qué hablar ni ese es el camino... Ella trabaja, sola y enferma, dale que dale, y puja con la vida siempre clavando los ojos en este llar, donde le recogieron al hijo.
LUISA
¡Por ahí duele! (Acabó de ordenar la cocina y atiende con mucho interés a la conversación: hablan en voz discreta.)
ANTONIO