LUISA
¿Y no te dió recelo su mirada como otras veces?
MARCELA
Ninguno: con el llanto se le apagó la lumbre de los ojos...
LUISA
Parece mentira... Ahí en la soledad oscura, yo lo que tú me traspaso de miedo.
MARCELA
Había mucha luz. Como está creciendo la luna, quebró las nubes y se puso cada vez más blanca la noche... Según el ábrego iba deshaciendo la nieve, llenóse el valle con el vocerío de la riada...
LUISA
(Interrumpiéndola.) ¡Ya lo creo! Estaban rotos los azutes del ansar y los saetines del molino.