MARCELA

(Bajo inexplicable confusión.) ¡No me hables así!

ANDRÉS

Más mereces tú, y yo soy hombre de poca labia... Hoy tengo que decirte para toda la vida: es cierto que quise a esa mujer... pero te quise a ti más y la dejé por ti. Nada tengo que ver con ella. Si la encuentro me voy por otro camino. No la hablo nunca; no la miro jamás... ¿Qué otra cosa me pides?

MARCELA

(Siempre atribulada.) ¡Ay, ni yo misma lo sé!

ANDRÉS

Y en lo tocante al nene, no me puedes decir que te obligo a guardarle, porque le tienes tanta ley como yo... Le estás criando como a tu propio hijo; pusiste juntas las escanillas en tu alcoba; los confundes a los dos en un mismo desvelo y tanta lástima sientes por Jesús...

MARCELA