En la autocrítica publicada en La Tribuna, afirma la autora:
«En este drama no trato de decir nada nuevo, de plantear problema alguno, ni mucho menos de resolverle. Aspiro sólo a llevar a la escena un pedazo palpitante de vida, un bloque de la cantera humana, labrado por mi corazón. Para darle forma no me preocuparon ardides técnicos, y me dejé conducir por la emoción y la realidad, creyendo que este camino, si no fácil y corto, es el único que logra llegar a un alto fin.»
Completamente de acuerdo con la teoría que este párrafo expone. La Sra. Espina ha conseguido realizar sus propósitos, y éstos son noblemente artísticos.
En la interpretación, la Srta. Morer, admirable de vis trágica, puso a contribución su gesto natural, fuerte, elegante y su voz privilegiada, cuyas vibraciones emocionan por sí mismas, aun descartado el contenido de lo que exprese. El Sr. Hernández, adusto, seco, pensativo o fogosamente dramático, según las exigencias de las situaciones. Muy bien las Sras. Peñaranda y Siria y la Srta. Almarche.
Mignoni ha pintado para El Jayón dos bellas decoraciones.
Rafael Rotllan.
De "A B C":
La primera manifestación teatral del temperamento literario de Concha Espina ha respondido al prestigio de que goza desde hace mucho tiempo como novelista la ilustre autora de La Esfinge Maragata.
El Jayón, drama en tres actos, estrenado anoche en el teatro de Eslava, obtuvo un éxito franco, unánime, cordial y justísimo. No podía esperarse otra cosa de quien tan ponderadamente ha sabido interpretar momentos y sensaciones de un realismo doloroso y vivo, descubriendo la llaga de lo trágico, no con la grosera tenacidad de los gusanos, sino con la solícita atención de un psicólogo.