Porque ahora «ella»... (Con timidez.) bien sabes quién te digo, desde que volvió al pueblo al fallecer su madre, se acerca mucho por aquí. No se conforma con mirarnos desde su ventana, la que da al camino por el lado de allá (Señalando detrás de la casa.) enfrente de la mía, sino que ronda estos brañales... y me hacen temblar sus ojos que relucen como dos luciérnagas, tan hondos, tan tristes...
ANDRÉS
(Inquieto.) ¿Y qué más?
MARCELA
Pasa por ahí (Indicando los alrededores.) como una sombra, casi siempre al oscurecer, sin decir ni «buenas tardes».
ANDRÉS
¡Si no sois amigas!
MARCELA
Algo lo fuimos. Cuando me trajiste a la aldea, de recién casada, me amigué con todas las mozas, pero «ella» siempre huída, como una res que la persiguen, no se dejó tratar. Al cabo del tiempo desaparecióse y... no la he vuelto a ver hasta el otro día...
ANDRÉS