No, señora; yo no.

MARCELA

(Embargada en sus recuerdos.) Una noche, la última que fuí, campaba la luna, para mi cuenta, más grande y más luciente... Era por el mes de mayo; estaban las árgomas en flor, olía todo el valle a madurez y un malvís cantaba como un loco en el ansar... (Ni LUISA devana ni REMEDIOS teje.) Llegué a la fuente, me hinqué a beber en la misma boca del manantío, y al levantarme vi una mujer a mi lado.

REMEDIOS

¡Te quedarías como lela!

LUISA

¿No sería tu sombra?

MARCELA

Una sombra muerta me pareció... pero estaba viva... Tenía los ojos del color del bosque; los pasos, chitos; el habla, muda...