(A REMEDIOS, dándole el ovillo.) Tenga.
REMEDIOS
Dios te lo pague. (Le mete en la faltriquera.) Y tú, hijuca (A MARCELA), no te apures; que ni al hombre ni al hijo tuyo les puede suceder ningún percance. Son fuertes y sanotes; conque, si alguno lo pasa mal, será el jayón...
MARCELA
(Sin poderse contener.) ¡No le llame usted así!
REMEDIOS
Al fin y al cabo nada te toca, y un ser tan ruino poco vale...
MARCELA
(Aparte.) ¡Dios de mi alma!