Nada nuevo.
MARCELA
(Exaltada.) Nada nuevo, ¿verdad?
LUISA
¡Claro que no!
MARCELA
(Con impulso irrefrenable.) Aquel hijo que aguardé tres años, de rodillas a la vera del altar y de la fuente, aquel hijo que había de servir de orgullo a Andrés y me iba a vengar para siempre de «la otra»... es Jesús, ¿sabes?... Es Jesús, el niño maltrecho y ruin, ese que vale poco, ese a quien llamáis con desdeño el jayón...
LUISA
(Con asombro inmenso.) Pero... ¿qué dices?
MARCELA