—¡Quien la vió y quien la ve! ¿Noverdá?
—Sí; ¡con la arrufadía que gastaron!
—Era gente de mucha tramontana...
—¡Como tuvieron los haberes a rodo!...
—¡Y es bellida la moza!
La cual vió con gusto presentarse a Maricruz, que al regreso de Piedralbina entraba a pedir un poco de agua y a buscar compañía, si la hubiese, para volver a Valdecruces.
—Pues en la sotabasa—le dijeron—tienes colmado un cantarico; y aquí está la de Salvadores.
Bebió Maricruz, sonrió a su vecina y sentóse a esperarla.
—¿Qué hora será?—pregunta una mujer.