HISTORIA
DEL
LEVANTAMIENTO, GUERRA Y REVOLUCIÓN
de España.
LIBRO SEXTO.
No resueltas las dudas que se habían suscitado sobre el lugar más conveniente para la reunión de un gobierno central, tocábase ya al deseado momento de su instalación, y aún subsistía la misma y penosa incertidumbre. Los más se inclinaban al dictamen de la junta de Sevilla que había al efecto señalado a Ciudad Real, o cualquier otro paraje que no fuese la capital de la monarquía, sometida según pensaba al pernicioso influjo del consejo y sus allegados. El haberse en Aranjuez incorporado a los diputados de dicha junta los de otras varias, puso término a las dificultades, obligando a los que permanecían en Madrid vacilantes en su opinión, a conformarse con la de sus compañeros, declarada por la celebración en aquel sitio de las primeras sesiones. Antes de abrirse estas y juntos unos y otros tuvieron conferencias preparatorias, en las que se examinaron y aprobaron los poderes, y se resolvieron ciertos puntos de etiqueta o ceremonial.
Instalación de
la junta central
en Aranjuez,
25 de septiembre.
(* Ap. n. [6-1].)
Por fin el 25 de septiembre en Aranjuez y en su real palacio instalose solemnemente el nuevo gobierno, bajo la denominación de junta suprema central gubernativa del reino.[*] Compuesta entonces de veinticuatro individuos creció en breve su número, y se contaron hasta treinta y cinco nombrados en su mayor parte por las juntas de provincia, erigidas al alzarse la nación en mayo. Número
de individuos. De cada una vinieron dos diputados. Otros tantos envió Toledo sin estar en igual caso, y lo mismo Madrid y reino de Navarra. De Canarias solo acudió uno a representar sus islas. Fue elegido presidente el conde de Floridablanca diputado por Murcia, y secretario general Don Martín de Garay que lo era por Extremadura.