LIBRO DÉCIMO.


Sitio
de Gerona.

«Será pasado por las armas el que profiera la voz de capitular o de rendirse.» Tal pena impuso por bando, al acercarse los franceses a Gerona, su gobernador Don Mariano Álvarez de Castro. Resolución que por su parte procuró cumplir rigurosamente, y la cual sostuvieron con inaudito tesón y constancia la guarnición y los habitantes.

Mal estado
de la plaza.

Preludio fueron de esta tercera y nunca bien ponderada defensa las otras dos, ya relatadas, de junio y julio del año anterior. Los franceses no consideraban importante la plaza de Gerona, habiéndola calificado de muy imperfecta el general Marescot, comisionado para reconocerla; juicio tanto más fundado, cuanto, prescindiendo de lo defectuoso de sus fortificaciones, estaban entonces estas, unas cuarteadas, otras cubiertas de arbustos y malezas, y todas desprovistas de lo más necesario. Corrigiéronse posteriormente algunas de aquellas faltas, sin que por eso creciese en gran manera su fortaleza.

Descripción
de Gerona.

Gerona, cabeza del corregimiento de su nombre, situada en lo antiguo cuesta abajo de un monte, extendiose después por las dos riberas del Oñar, llamándose el Mercadal la parte colocada a la izquierda. La de la derecha se prolonga hasta donde el mencionado río se une con el Ter, del que también es tributario por el mismo lado, y después de correr por debajo de varias calles y casas el Galligans, formado de las aguas vertientes de los montes situados al nacimiento del sol. Comunícanse ambas partes de la ciudad por un hermoso puente de piedra, y las circuía un muro antiguo con torreones, cuyo débil reparo se mejoró después, añadiendo siete baluartes, cinco del lado del Mercadal y dos del opuesto; habiendo solo foso y camino cubierto en el de la puerta de Francia. Dominada Gerona en su derecha por varias alturas, eleváronse en diversos tiempos fuertes que defendiesen sus cimas. En la que mira al camino de Francia y, por consiguiente, en la más septentrional de ellas, se construyó el castillo de Monjuich, con cuatro reductos avanzados, y en las otras, separadas de esta por el valle que riega el Galligans, los del Calvario, Condestable, reina Ana, Capuchinos, del Cabildo y de la Ciudad. Antes del sitio se contaban algunos arrabales, y abríase delante del Mercadal un hermoso y fértil llano que, bañado por el Ter, el riachuelo Güell y una acequia, estaba cubierto de aldeas y deleitables quintas.

Su población
y fuerza.

La población de Gerona en 1808 ascendía a 14.000 almas, y al comenzar el tercer sitio constaba su guarnición de 5673 hombres de todas armas. Mandaba la plaza, en calidad de gobernador interino, D. Mariano Álvarez de Castro, Álvarez,
gobernador. natural de Granada y de familia ilustre de Castilla la Vieja, quien con la defensa inmortalizó su nombre. Era teniente de rey Don Juan Bolívar, que se había distinguido en las dos anteriores acometidas de los franceses, y dirigían la artillería y los ingenieros los coroneles Don Isidro de Mata y Don Guillermo Minali; el último trabajó incesantemente y con acierto en mejorar las fortificaciones.