Atacan
a Calatayud
Durán
y el Empecinado.

Aquí tuvieron luego que lidiar con los ya mencionados Don José Durán y Don Juan Martín, quienes desde Ateca habían resuelto acometer a los franceses alojados en aquella ciudad. No tenía el Empecinado consigo más que la mitad de su gente, habiendo quedado la otra bajo Don Vicente Sardina en observación del castillo de Molina. Al contrario Durán, a quien acompañaba lo más de su división junto con D. Julián Antonio Tabuenca y Don Bartolomé Amor, que mandaba la caballería, jefes ambos muy distinguidos. Uno y otro tuvieron principal parte en las hazañas de Durán, que nunca cesó de fatigar al enemigo, habiendo tenido entre otros un reencuentro glorioso en Ayllón el 23 de julio.

Ascendía el número de hombres que para su empresa reunieron Durán y el Empecinado a 5000 infantes y 500 caballos. El 26 de septiembre aparecieron ambos sobre Calatayud, desalojaron a los franceses de la altura llamada de los Castillos, y les cogieron algunos prisioneros, encerrándose la guarnición en el convento fortificado de la Merced, cuyo comandante era Mr. Muller. Durán se encargó particularmente de sitiar aquel punto, e incumbió a la gente del Empecinado observar las avenidas del puerto del Frasno, en donde el 1.º de octubre repelió el último una columna francesa que venía de Zaragoza en socorro de los suyos, y tomó al coronel Gillot que la mandaba.

Cercado el convento, y sin artillería los nuestros, se acudió para rendirle al recurso de la mina, y aunque el jefe enemigo resistió cuanto pudo los ataques de los españoles, tuvo al fin el 4 de octubre que darse a partido, Hacen prisionera la guarnición. quedando prisionera la guarnición que constaba de 566 soldados, y con permiso los oficiales de volver a Francia bajo la palabra de honor de no servir más en la actual guerra.

Viene sobre ella
Musnier.

Muy alborotado Musnier, gobernador de Zaragoza, con ver lo que amagaba por Calatayud, y con que hubiese sido rechazada en el Frasno la primera columna que había enviado de auxilio, reunió todas sus fuerzas de la izquierda del Ebro, y llegó, a petición suya, de Navarra con el mismo fin, destacado por Reille, el general Bourke, que avanzó lo largo de la izquierda del Jalón. Se retiran. Musnier asomó a Calatayud el 6 de octubre, pero los españoles se habían ya retirado con sus prisioneros, quedando solo allí, según lo estipulado, los oficiales, a quienes sus superiores formaron causa por haber separado su suerte de la de los soldados.

Viendo los franceses que se habían alejado los nuestros de Calatayud, retrocedieron, tornando Bourke a Navarra y los de Musnier a la Almunia. Ocuparon de seguida y nuevamente la ciudad los españoles.

División
de Severoli
en Aragón.

Semejante perseverancia exigió de los franceses otro esfuerzo que facilitó la llegada a Zaragoza de la división de Severoli en 9 de octubre. Venía esta a instancias de Suchet, incansable en pedir auxilios que directa o indirectamente cooperasen al buen éxito de la campaña de Valencia. Musnier partió con la mencionada división vía del Frasno, y uniéndose a la caballería de Klicki entró en Calatayud. Se separan
Durán
y el Empecinado. Durán y el Empecinado habían vuelto a evacuar la ciudad, retirándose en dos diferentes direcciones. Para perseguirlos tuvieron los enemigos que separarse, yendo unos a Daroca y Used, y otros a Ateca, camino de Madrid.

Mina.