Sin embargo, engrosados los contrarios, pasaron adelante y se derramaron por el Bierzo. Abadía, al propio tiempo que sentó su cuartel general en el Puente de Domingo Flórez, cubriendo a Galicia por este lado, retiró de Villafranca la artillería, camino de Lugo, destacó hacia allí fuerzas que amparasen las alturas de Valcarce, y colocó en Toreno, para cerrar las avenidas inmediatas de Asturias, los cuerpos que habían combatido en Manzanal.
De resultas de estas medidas, de la buena defensa que en los puertos habían hecho los españoles, y a causa de los temores que infundía Galicia por su anterior resistencia, detúvose Dorsenne y no avanzó más allá de Villafranca del Bierzo, desesperanzado de poder realizar en aquel reino pronta y venturosa irrupción. Saquearon, sí, sus tropas los pueblos del tránsito, y al retirarse, en los días 30 y 31 de agosto, se llevaron consigo varias personas en rehenes por el pago de pesadas contribuciones que habían impuesto. Abadía de nuevo ganó terreno, y hasta entonces portose de modo que su nombramiento no produjo en el ejército trastorno ni particular novedad, habiendo obrado, según apuntamos, en unión con su antecesor. ¡Ojalá no hubiera nunca olvidado proceder tan cuerdo!
Se repliegan
los franceses.
El avanzar de nuestras tropas, y un amago de las de la Puebla de Sanabria, aceleraron la retirada de Dorsenne, que se limitó a conservar y fortalecer a Astorga. Aguijole también para ello el mariscal Marmont, que necesitaba de ayuda en un movimiento que proyectaba sobre el Águeda y sus cercanías.
Posición
de Wellington en
Fuenteguinaldo.
En aquellas partes, firme Lord Wellington en Fuenteguinaldo, hacía resolución de rendir por hambre a Ciudad Rodrigo, escasa de vituallas. Con este objeto, y persuadido del triunfo, a no ser que acudiese al socorro gran golpe de gente, formó una línea que desde el Azaba inferior se prolongaba por el Carpio, Espeja y El Bodón a Fuenteguinaldo. Asiento el último punto del cuartel general, reforzole con obras de campaña, y situó en él la 4.ª división: destacó a la derecha del Águeda la división ligera, y puso en las lomas de la izquierda del mismo río la 3.ª con la caballería, apostando una vanguardia en Pastores, a una legua de Ciudad Rodrigo. El general Graham, que de la Isla de León había pasado a este ejército, y sucedido a Sir Brent Spencer en calidad de 2.º de Wellington, regía las tropas de la izquierda, alojadas en la parte inferior del Azaba, ocupando la superior, en donde formaba el centro, Sir Stapleton Cotton con casi todos los jinetes. De los españoles solo había Don Julián Sánchez, y también Don Carlos de España, enviado por Castaños para alistar reclutas en Castilla la Vieja y mandar aquellos distritos: ambos jefes recorrían el Águeda río abajo. Destinose la 5.ª división inglesa a observar el punto de Perales, permaneciendo a retaguardia de la derecha. Servía de reserva la 7.ª en Alamedilla. Lo restante de la fuerza anglo-portuguesa, se acordará el lector que la dejó Lord Wellington a las órdenes del general Hill en el Alentejo, para atender a la defensa de la izquierda del Tajo, y a las ocurrencias de la Extremadura española.
Se combinan
para socorrer
a Ciudad Rodrigo
Dorsenne
y Marmont.
El movimiento que intentaba Marmont sobre el Águeda, y para el que hubo de contar con el general Dorsenne, dirigíase a socorrer a Ciudad Rodrigo, cuyos apuros crecían demasiadamente. Abrió el mariscal francés su marcha desde Plasencia el 13 de septiembre, tomando antes varias precauciones, como construir un reducto en el puerto de Baños, asegurar los puentes y barcas de ciertos ríos, y poner al general Foy con la 6.ª división en vela del camino militar y pasos de la sierra.
Yendo a encontrarse Dorsenne y Marmont, cada uno por su lado, juntáronse el 22 cerca de Tamames. Con el primero hallábase ya incorporada una división que mandaba el general Souham, la cual pertenecía a las fuerzas que habían entrado últimamente en España cuando las italianas de Severoli. Y sin riesgo de error puédese computar que las tropas enemigas que marchaban ahora la vuelta de Ciudad Rodrigo, ascendían a 60.000 hombres, 6000 de caballería con gran número de cañones.
La socorren
y atacan
a Wellington.
Combate del 25
de septiembre.