En Burdeos, luego que entraron allí los aliados, preparáronse los parciales de la casa de Borbón a repeler cualquier ataque que intentasen sus contrarios los bonapartistas, recelándose en particular de las fuerzas del general L’Huillier recogido al otro lado de los ríos, y de las del general Decaen, que había formado una división, de orden del emperador, destinada a marchar por Perigueux sobre aquella ciudad. Pero no trataron ambos generales de formalizar cosa alguna, ni se lo permitió Wellington, puesto que al reunir su gente para perseguir a Soult vía de Tarbes y Tolosa, sacó mucha de la que tenía en Burdeos, dejando solo al general Dalhousie con 5000 hombres. Bien es verdad que afirmábase por otro lado y al mismo tiempo la posesión de aquella ciudad, acudiendo el 27 de marzo a la boca del Gironda el almirante Penrose con tres fragatas y varios buques menores, quien penetró río arriba sin pérdida particular ni resistencia empeñada. Coincidió con la expedición marítima una excursión que el general Dalhousie verificó por tierra sobre el Dordoña para espantar al general L’Huillier. Esto, y las maniobras y ataques de los marineros británicos, causaron al enemigo mucho daño, desmantelando fuertes, clavando cañones y ahuyentando o cogiendo barcos, de modo que en 9 de abril estaban despejadas las riberas hasta el castillo de Blaye, cuyo gobernador, el general Merle, no quiso entrar en pactos hasta el 16 de aquel mes, en que se cercioró de lo ocurrido en París.

En Bayona.

Supo también luego en Bayona las novedades de esta capital Sir Juan Hope, avisado por el coronel Cook desde Burdeos, pero no las comunicó al gobernador de la plaza, general Thouvenot, por no constarle de oficio. Hízolas sí correr por los puestos avanzados, mas no dieron crédito a ellas los franceses, y antes bien se irritaron ejecutando el 14 una salida bien meditada y fogosa. Fingieron pues atacar del lado de Anglet, y lo verificaron entre Saint Etienne y Saint Bernard, tan de rebate e improvisamente que tomaron varios puestos. Acudió a remediar el mal Sir Juan Hope con su estado mayor; pero sorprendiéronle los enemigos y le rodearon, cogiéndole prisionero después de muerto su caballo y herido él mismo. Al cabo, tornaron los franceses a la plaza y recuperaron los aliados los sitios antes perdidos, teniendo los últimos que deplorar la baja de 600 hombres entre muertos y heridos, además 231 prisioneros. Fue este el último y lamentable suceso militar que ocurrió en Francia por el mediodía.

Santoña.

En España habíase dado a partido el 27 de marzo el gobernador francés de Santoña; pero pasando la capitulación a que la aprobase lord Wellington, notando este, al leerla, la cláusula de que los sitiados tornarían a Francia bajo palabra de no tomar las armas durante la presente guerra, negose a ratificar aquella, escarmentado con lo sucedido en Jaca, en donde otorgadas condiciones iguales, quebrantáronlas los franceses luego que pisaron su territorio y se vieron libres.

Cataluña.

En Cataluña, al colocarse en Figueras el mariscal Suchet, guardó consigo y en las cercanías la división de Lamarque, poniendo la reserva de Mesclop en la Junquera y Coll de Pertús, y enviando a Perpiñán algunos infantes y caballos, a donde también iba él mismo a veces para tomar, sin alejarse de España, providencias convenientes a la defensa del territorio nativo. El total de combatientes que le quedaban ascendía a 11.327 hombres comprendidos 1088 caballos. Quiso Suchet acrecer el número trayéndose a Figueras 3000 hombres que tenía Robert en Tortosa, y 8000 Habert en Barcelona, lo que pensó sería factible uniéndose el primero al último por medio de una marcha rápida, y abriéndose paso los dos al frente de sus guarniciones respectivas. Mas frustrose al francés su proyecto, no pudiendo Robert menearse, muy observado por los españoles, y viéndose repelido Habert, con pérdida, por Don Pedro Sarsfield, tentado que hubo el 16 de abril una salida de Barcelona, ya que insistiese en llevar a cabo el plan del mariscal Suchet, ya que se animase a ello sabedor de que las tropas anglo-sicilianas al mando de Sir Guillermo Clinton evacuaban la Cataluña de orden de lord Wellington y pasaban a otros puntos.

La abandona
Suchet.

En los primeros días del mismo abril salió por fin de España el mariscal Suchet como también su ejército, después de haber volado las fortificaciones de Rosas, dirigiendo sus columnas vía de Narbona. Dejó solo guarniciones en Figueras, Hostalrich, Barcelona, Tortosa, Benasque, Murviedro y Peñíscola, cuyas plazas y fuertes bloqueaban los españoles, habiendo perecido en la última el gobernador francés, con su estado mayor y muchos otros, por la explosión de un almacén de pólvora.

Conducta
de Soult y Suchet
con motivo
de lo ocurrido
en París.