Entre tanto fuéronse evacuando las plazas que estaban aún en poder del francés, y que debían entregarse a los españoles según los convenios ajustados en Tolosa el 18 y 19 de abril. Rindiose Benasque el 23 del propio mes, aunque a costa de algún fuego y escaramuzas. El 18, 22, 25 y 28 de mayo Tortosa, Murviedro, Peñíscola, Santoña y Barcelona, las dos últimas en un mismo día. El 3 y 4 de junio, Hostalrich y Figueras; quedando con esto del todo libre de enemigos el territorio peninsular. Regresaron también a su patria respectiva los prisioneros de guerra, y los españoles, que bajo el nombre de reos de estado y contra todo derecho y buena razón se había llevado Napoleón a Francia, de los que murieron muchos, rendidos a las fatigas y largo padecer. Fueron también desocupando la Francia sucesivamente las tropas británico-portuguesas y las nuestras.

Tratado de paz
y amistad con Francia.

Y para complemento, en fin, de todos estos acontecimientos, dio España su accesión en 20 de julio al tratado de paz y amistad que habían concluido los aliados con Francia en 30 de mayo; debiendo en el término de dos meses enviar las potencias respectivas a Viena ministros o embajadores que ventilasen en un congreso los asuntos pendientes y generales de Europa.

Ministerio
que nombra
el rey Fernando.

En principios de mayo había formado el rey Fernando un ministerio que modificó antes de finalizarse el mes, aunque a la cabeza de ambos siempre el duque de San Carlos. Siguiose por uno y otro la política comenzada en Valencia, creciendo cada día más las persecuciones y la intolerancia contra todos los hombres y todos los partidos que no desamaban la luz y buscaban el progreso de la razón; Política errada
y reprehensible
de estos. siendo en verdad muy dificultoso, ya que no de todo punto imposible, a los ministros salir del cenagal en que se metieran los primeros y malhadados consejeros que tuvo el rey. Error fatal y culpable, del que todavía nos sentimos y nos sentiremos por largo espacio; pudiendo aplicarse desde entonces a la infeliz España lo que decía un antiguo de los atenienses:[*] (* Ap. n. [24-26].) «Desorden y torbellino los gobierna, expulsada ha sido toda providencia conservadora.»

Cuál hubiera
convenido.

Otro rumbo hubiera convenido tomase el rey a su vuelta a España, desoyendo dictámenes apasionados, y adoptando un justo medio entre opiniones extremas. Érale todo hacedero entonces, y hubiérase Fernando colocado con tal proceder junto a los monarcas más gloriosos e insignes que han ocupado el solio español.

Conclusión
de esta obra.

El trasmitir fielmente a la posteridad los hechos sucesivos de su reinado y sus desastrosas consecuencias, será digna tarea de más elocuente y mejor cortada pluma. Detiénese la nuestra aquí, cansada ya, y no satisfecha de haber acertado a trazar la historia de un periodo, no muy largo en días pero fecundo en sucesos notables, en actos heroicos de valor y constancia, en victorias y descalabros. ¡Quiera el cielo que suministre su lectura provechosos ejemplos de imitación a la juventud española, destinada a sacar a la patria de su actual abatimiento, y a colocarla en el noble y encumbrado lugar, de que la hizo merecedora el indomable empeño con que supo entonces contrarrestar la usurpación extraña, y contribuir tan eficaz y vigorosamente al triunfo de la causa europea!

ERRATAS